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Mis Historias y Poemas

Seducida en el Crepúsculo


Estos libros incluyen contenido sexual gráfico solo para lectores adultos. Las escenas de amor sensuales y eróticas son explícitas y no dejan nada librado a la imaginación. Si eres menor de edad, por favor pasa a otra sección del blog.

Argumento
Seducida en el Crepúsculo


Olivia piensa que finalmente ha llegado un punto culminante. Los fantasmas la mantienen despierta durante las noche y ve monstruos durante el día. Y cuando definitivamente ya no puede soportarlo más, se encuentra a dos magníficos hombres que reclaman ser inmortales.
Desde entonces su vida se torna realmente extraña.
Will es un poderoso Tylwyth Teg fae. Mason es un mestizo de dragón cambia formas, con una mala actitud. Juntos ellos forman una sociedad Gaelan, guerreros en la milenaria batalla contra los duendes. Ambos machos alfa reclaman a Olivia, si bien en un estado de conflicto, Olivia ansia a ambos en igual medida. Unidos en la conquista, Wil y Manson abrirán las puertas a la reprimida sexualidad de Olivia, mostrándole la enriquecedora posibilidad de tener dos amantes expertos y dominantes exclusivamente enfocados en ella.
Pero el mero sexo que hace volar su imaginación no es bastante. Will y Mason tendrán convencerla que ella es una dotada, no una maldita. Ellos también deberán seducirla a sus vidas y a su amor…con compañera de ambos.

CAPITULO 1
Mason bebió el vaso de whisky que estaba delante suyo y disfrutó del cómo el alcohol le quemaba la garganta. Doscientos años de vida y nunca se cansaría de un buen whisky. A su alrededor repiqueteaba la actividad de Brimstone, un bar que servía como territorio neutral para los Tylwyth Teg y los duendes. Una vez que traspasabas el umbral de este lugar, la guerra dejaba de existir y los guerreros Gaelan como él no tenían que estar en guardia.
A no ser, claro está, que un guerrero Gaelan como él estuviera esperando que entrara un duende en particular- un duende de fuego.
Jugueteó con el vaso vacío y se relajó. El constante caos del bar le gustaba, pegaba con la parte de él que no era humana. Disfrutó del ruido y la energía de Brimstone. Le gustaba también el calor de todos esos cuerpos hacinados en un lugar tan pequeño.
A Mason le gustaba que sólo hubiera unas pocas personas con 100% sangre humana en el bar. Los fuertes guardias cerca de la entrada desanimaban a la inmensa mayoría de entrar. De vez en cuando humanos que poseían algún de rastro de otro tipo de sangre se atrevían a entrar, pero Mason podía aguantar la mezcla de razas. Su compañero, Will, entendía mucho mejor a la raza humana.
Cruzó la mirada con Will a través del bar lleno de gente. Will era un Tylwyth Teg casi puro y eso se veía en sus pálidos ojos verdes. También se veía en su comportamiento. Will era la luz en contraposición a la oscuridad de Mason. Sus diferencias hacían que fueran un buen equipo.
La mirada de Will fue hacia la izquierda y Mason miró hacia allí. Un hombre de pelo negro acababa de entrar. Para cualquiera que no estuviera informado, daba la impresión de ser como cualquier otro hombre, como si no hubiera nada poco común en él. Llevaba unos jeans con un cinturón negro de cuero con una larga hebilla brillante y una camiseta azul cielo. Su pelo negro le llegaba al cuello, rodeando una cara de labios finos y nariz larga.
Había que mirar a través del encantamiento para ver su verdadera forma. Si cualquiera lo viera en la calle, nadie imaginaría que se trataba un duende de fuego, un aprendiz de duende maestro. Afortunadamente, Paul era el duende de fuego que Mason y Will estaban buscando. Los duendes de fuego pueden enmascarar fácilmente su verdadera forma: Tenían menos poder que sus homólogos completamente duendes, pero eran útiles por su habilidad de pasar sin ser detectados por las tríadas de Tylwyth Teg Gaelan.
Mason dejó su vaso y se levantó. Él y Will caminaron a través de la aglomeración del bar, acercándose al duende de fuego desde diferentes direcciones, atrapándolo entre los dos.
A Paul le costó un poco reconocerlos. “Hey tíos. Sabéis las reglas, no podéis ponerme la mano encima en Brimstone”.
Mason miró a Will. Sin decir palabra, cada uno lo agarró de un brazo y lo llevó fuera a través de la puerta abierta que había detrás Paul.
Las dos montañas de músculo que estaban a cada lado de la puerta, y que trabajaban como gorilas conocían a Mason y Will, estos se habían decantado por la facción Tylwyth Teg en la guerra. Se quedaron mirando cómo Mason y Will se llevaban al duende de fuego pataleando y gritando hasta un oscuro callejón cerca del bar. Brimstone era territorio neutral… la mayor parte del tiempo.
Él y Will lo dejaron caer contra un muro del callejón. Paul no intentó huir; simplemente se quedó allí y los observó. Sabía que no podía luchar y librarse de ellos.
“Sé un buen chico, Paul”, dijo Will, “Y dinos lo que queremos saber. ¿Dónde podemos encontrar a Malakai?”. Señaló a Mason y añadió “O te dejaré solo con Mason, y sé que no quieres que pase eso”.
Paul echó una mirada rápida a Mason, y acto seguido fijó su mirada en un punto un poco por encima de su hombro, no queriendo mirarlo a los ojos. Mason estaba acostumbrado. Se lo conocía por no saber controlar su mal genio. En aquellos días incluso algunos de los duendes más poderosos lo temían. Básicamente era un mestizo con mala reputación.
“No pertenezco al círculo íntimo de Malakai” susurró Paul. “Lo sabéis. Sólo soy un duende de fuego. No sé dónde está el escondrijo diurno de Malakai. Y-Yo sólo sigo órdenes de otros duendes, duendes que son los subordinados de Malakai”.
“Pero conoces a gente que sabe dónde está el escondrijo”, dijo Will. Negó con la cabeza “No-” Mason lo levantó de las solapas y lo golpeó contra el muro del callejón. La respiración de Paul se entrecortó por el golpe.
“Está bien, de acuerdo” gimió Paul “Sí, quizás os pueda decir de un par de jefecillos, pero esos tipos no son fáciles de encontrar. Están en lo alto de la cadena alimenticia. No vas a encontrártelos en un garito como Brimston”
“Cualquiera está más alto en la cadena alimenticia que tú, Paul” se rió Will.
Paul seguía con la mirada fija por encima de la cabeza de Mason. Asintió fervorosamente.
“Sí, sí, es verdad”
Era patético. Paul actuaba como el último perro alfa de la manada, meando en el suelo para demostrar que no era peligroso. Asqueado, Mason lo soltó.
“No tenemos todo el día” dijo Will “Dínoslo”
Paul se alisó y se arregló la camiseta. “Raymond es la mano derecha de Malakai ahora mismo. Es a él al que queréis, no a mi. Yo sólo soy un subordinado. Puedo decirte dónde encontrarle, pero esa es toda la información que tengo”.
“Mentira. Conoces el programa de Malakai” dijo Mason.
Paul le miró aterrorizado “Y-Yo-”
“Cuéntanos sobre Raymond primero”, dijo Will.
“Suele salir por el Spectrum. Es un club de humanos. Le gustan esas dulces y jóvenes cositas humanas que van allí los fines de semana”.
Will miró a Mason “Conozco el club”
“Id a ese bar y allí lo encontraréis”, dijo Paul.
El aire a su izquierda tembló y apareció Theo, el Tylwyth Teg de sangre pura del que seguían órdenes.
Paul aprovechó la oportunidad para escapar.
Mason dio unos pasos en pos del duende de fuego, pero Theo levantó una mano. “Deja que se vaya. Ya le habéis sacado todo. No tiene más información que os sea útil en este momento. De todas formas, yo sí que tengo información para vosotros y es importante.”
Que Theo apareciera era muy extraño, sobre todo en un callejón oscuro a mitad de la noche. Theo daba al callejón un resplandor trémulo e iridiscente, de la forma en que lo hacían los Tylwyth Teg de sangre pura cuando no enmascaraban su procedencia. En un momento de la historia, los humanos les habían confundido con ángeles.
“¿Qué pasa?” preguntó Will.
Theo volvió su cabeza y su largo pelo rubio se derramó sobre su hombro. “Vuestro vidente ha sido descubierto”.
Will y Mason se quedaron en silencio asimilando la información. Llevaban décadas trabajando sin un vidente, sólo con Theo para guiarlos ocasionalmente. Cada compañía Gaelan solía trabajar con un vidente, pero eso no significaba que fuera un cualquiera con talento psíquico. Los psíquicos Tylwyth Teg habían estado buscando un vidente para ellos desde hacía ya tiempo sin ningún éxito.
Significaría tanto para ellos el ser una tríada de verdad… Por fin alcanzarían su poder total.
“Su nombre es Olivia. Olivia Castle”.
Un escalofrío de reconocimiento sacudió a Mason. Conocía ese nombre en lo más profundo de si mismo aunque fuera la primera vez que lo escuchaba. A su lado, Will tembló. Era como si un timbre sonara en el centro de su alma y la resonancia lo sacudiera como un terremoto por todas partes de su cuerpo.
“¿Dónde está?” Preguntó Mason con una voz que sonó un poco suave incluso para sus propios oídos. Se sentía como un hombre que ha estado sediento y le acaban de ofrecer un vaso de agua. No sabía que había estado muriéndose de sed hasta ahora.
Theo sonrió lentamente, revelando unos perfectos dientes blancos. “No está muy lejos de aquí. Vive en la ciudad”.
“¿Por qué me siento como si tuviera que verla y hablar con ella ahora mismo?” preguntó Will.
Theo rió “Porque vosotros tres estáis ligados más allá del tiempo y el espacio. Porque vosotros dos sentíais que os faltaba una pieza desde que os encarnasteis, y la oportunidad de estar completo por primera vez está muy cerca”.
Mason se preguntaba cómo se sentía Theo. Él y su compañero habían estado buscado a su tercero desde hacía tanto tiempo como Mason y Will.
Will asistió de acuerdo “Dinos dónde está exactamente”.
La sonrisa de Theo se oscureció “Hay cosas que os tengo que decir sobre ella, Will. Es una mortal”.
Mortal. Esa palabra enfrió la sangre de Mason. Intercambió una mirada con Will.
Mortal significaba que ella envejecería y moriría mucho antes que ellos. Pero había formas en que una mortal pudiera convertirse en inmortal con ayuda de un poco de sangre Tylwyth Teg, aunque era complicado.
“Ella también está…. trastornada”
“¿Qué quieres decir?” Preguntó Mason.
“Quiero decir que ella ha empezado, hace poco, a ver a través de los velos y los encantamientos. Por lo tanto, piensa que se está volviendo loca”
Mason sacudió la cabeza. “Sólo necesita vernos, hablar con nosotros”. La sensación de desesperación se mezclaba con el enfado. Era como si él mismo se estuviera volviendo loco si no podía estar con ella pronto. Se pasó una mano por el pelo impaciente.
“Quizás sí. Quizás no. Sé dulce con la mujer” respondió Theo “Recuerda que es una mortal, una humana pura. Es ahora cuando está adquiriendo su poder como vidente. No entiende lo que le está pasando. Si vosotros dos vais allí hablándole de buenas a primeras de duendes, hadas, cambiadores y vampiros, puede volverse loca de verdad. Para esta operación se necesita delicadeza”
Will se frotó la barbilla, perdido en sus pensamientos. “Esto llevará tiempo” murmuró. “Y paciencia. No sé si podré tener paciencia en lo que a ella respecta, y todavía no la hemos visto”
“Tómatelo con tranquilidad” dijo Theo “Hazle más fácil la realidad de lo que va a ser su vida”
Theo parpadeó, lo que significaba que se iba a marchar. Sacó un pequeño disco de metal del bolsillo de su abrigo. “Esto contiene toda la información que pude encontrar sobre Olivia, su historia, su linaje… y dónde la podéis encontrar”
Will fue a cogerlo, pero Theo apartó su mano “Prestad atención a mis palabras o estropearéis todo esto y dañaréis vuestra relación con la mujer. Id despacio”, Theo advirtió de nuevo antes de poner el disco en la mano de Will.
Theo desapareció.
Mason miró a Will. Habían esperado tanto tiempo… Sus recuerdos volaron por todas las mujeres que había conocido en su larga vida. La mayoría de ellas habían sido ligues, sólo estaban allí por el placer. Algunas relaciones habían durado más tiempo, habían sido más serias, no sólo una aventura sino que había habido sentimientos. De todas formas, esas relaciones no se parecían a lo que sentía por esta mujer, una mujer a la que todavía no había visto.
Mason cerró sus ojos. Ella era mortal.
La herencia mestiza de Mason le había proporcionado algunas de las características de su raza cambiante, pero no la habilidad para cambiar su forma. Le habían legado la larga vida de un Otra Raza, lo que lo igualaba a un inmortal para un humano.
Había nacido en Irlanda a mitad de 1700 de una madre pobre a la que un OtraRaza cambiante de dudosa moralidad había preñado. Nunca conoció a su padre, él cual escapó en cuanto se mencionó la palabra matrimonio. Su madre, desconocedora de la condición de mestizo de su hijo, desconocedora de la OtraRaza, había mirado asombrada cómo su hijo crecía y desarrollaba características que no pertenecían a los niños humanos.
Mason quería a su madre a pesar de que tenían una relación complicada. Se marchó cuando cumplió los dieciséis y viajó a Londres. Mason fue aprendiz de herrero y se convirtió en uno. Mandaba dinero a casa de su madre para cuidarla. Su madre vivía bien, hasta que un día cogió unas fiebres y murió, dejando a Mason sin una familia a la que llamar propia.
Un día un caballero bien vestido de pelo rubio y ojos grises entró en su tienda. Mason creyó reconocerlo en su subconsciente, a nivel celular. El caballero le reconoció a su vez. Resultó que ese hombre era Tylwyth Teg. Gracias a Theo, Mason descubrió la verdad de su herencia, por qué visiones de dragones invadían su sueño, por qué su cuerpo tenía más temperatura que el resto de la gente, porqué hacer fuego le resultaba tan fácil, por qué era más fuerte y más rápido que otros jóvenes de su edad. Y sobre todo, por qué en cuanto cumplió veinticinco años parecía que no envejecía.
Una vez que aceptó la extraña verdad sobre si mismo, descubrió una afinidad por los Tylwyth Teg. De hecho, los Tylwyth Teg se convirtieron en la familia que ya no tenía. Cuando Theo le preguntó si quería ir a América y allí entrenar para cazar duendes, Mason aceptó. Se asentó en New York City y allí conoció a Will, al que los psíquicos Tylwyth Teg unieron a él. Will y él habían sido los mejores amigos desde el primer día y habían compartido muchas mujeres.
Pero esto… esto iba a ser muy diferente.
Will y Mason se quedaron parados en el centro del callejón, observando el disco que parecía irradiar la luz de su futuro compartido.

*********

Olivia agarró su caja con patatas fritas con una mano, apoyó una bolsa de provisiones en su cadera girando en la esquina y empujó las puertas de cristal del edificio de su apartamento. En el ascensor, intentó equilibrar la bolsa en su cadera lo suficiente para poder comerse una patata.
El ascensor alcanzó su piso y caminó por el pasillo hasta la puerta de su apartamento. Olivia sostuvo la bolsa de provisiones y sus adoradas patatas fritas mientras metía la llave en la cerradura y abría la puerta. Una vez adentro, puso todo en la encimera de la cocina.
El apartamento era oscuro y un poco frío. Era todavía por la tarde, pero una tormenta había estallado mientras estaba comprando. Miró a las sombras con cautela, un temblor de miedo sacudió su cuerpo. ¿Durante cuánto tiempo tendría paz? ¿Cuánto tiempo tenía antes de que los monstruos aparecieran de nuevo, haciendo que ella dudara de su salud mental?
Rápidamente, llegó hasta la lamparilla de la encimera de la cocina y la encendió, cogió una fría lata de soda y su bolsa de patatas fritas todavía calientes, fue al cuarto de estar y se sentó en su silla azul favorita.
Mientras miraba la calle por la ventana de su cuarto de estar, se acabó la última de las patatas, tomó un sorbo de su soda y arrugó la bolsa de papel en la que venían las patatas. Disfrutando de un raro momento de satisfacción, apoyó la cabeza en el reposacabezas acolchado que había tras ella y cerró los ojos. El sonido de las concurridas calles de la ciudad al otro lado de su ventana se filtró en el cuarto y el aroma de lavanda de la vela acarició su nariz, calmándola.
Paz. Ah, cómo la había echado de menos. En el tenebroso, y confuso crepúsculo en el que se había convertido su vida, Olivia encontraba la paz muy raras veces.
El teléfono sonó asustándola. Olivia cogió el teléfono que estaba al final de la mesa cerca de ella.
“¿Olivia, estás preparada para esta noche?”
Era su mejor amiga, Miranda. Miranda había estado intentando constantemente que salieran por ahí durante el último mes. Desde que Olivia había empezado a tener…. hipo mental, no le apetecía salir de casa.
“Hola, Mira”.
“Dime que no estoy escuchando una nota de desgana en tu voz. Te vienes esta noche, ¿no?”
Olivia suspiró “No lo sé….”
“¡Oh, venga! Olivia, me empiezo a preocupar por ti. Te estás metiendo en un introvertido caparazón. Has cambiado completamente” Mira hizo una pausa “¿La culpa es mía? He hecho algo….”
“¡No Mira, eres mi mejor amiga!”
“Entonces ¿por qué no me cuentas qué te pasa?”
Olivia hizo una pausa, suspiró y cerró los ojos. Porque pensarás que estoy completamente loca… “creo que sólo estoy…. deprimida, supongo” No era del todo mentira.
“Bueno, entonces una noche en la ciudad es exactamente lo que necesitas. ¿Sabes qué más necesitas?”
“¿Qué?”
“¡Un hombre, Olivia! ¡Ya no me acuerdo de la última vez que tuviste una cita!”
Olivia gruño. “La última cosa que necesito es un hombre, Mira. De verdad”
“De acuerdo, pero tienes que admitir que necesitas salir una noche con tu mejor amiga” la engatusó.
Y quizás fuera verdad. Olivia miró su apartamento, viendo sus lienzos medio acabados. Desde que empezó todo esto, no había sido capaz de pintar. Quizás una noche en la ciudad, como en los viejos tiempos, haría volver a su musa.
“De acuerdo” dijo, no sintiéndose muy entusiasmada.
“Fantástico! Te veré en el Spectrum esta noche a las 10”
Olivia colgó con el miedo presionando como una roca en su corazón. No quería salir, pero vivir en su apartamento como un animal en su cueva tampoco era la respuesta.
No le había contado a nadie de sus alucinaciones. Además realmente tampoco había tanta gente a la que se lo pudiera contar si quisiera confiar en alguien. Sus padres habían muerto hace tiempo. Su tía, la mujer que la había criado, era muy religiosa y pensaría que Satán había poseído a su sobrina. Su tía Lil la hubiera metido en un hospital psiquiátrico antes de que Olivia pudiera acabar de decir “Veo muertos”
Olivia tembló al pensarlo. Podría estar volviéndose loca, pero estaba lo suficientemente cuerda para saber que la vida en una institución no era lo que necesitaba. Normalmente era una persona sociable y amante de la diversión.
Hace un tiempo, iban todos los fines de semana con Mira a los clubs. Tenía millones de amigos, bueno… conocidos, da igual. Mira era realmente su única amiga de verdad. No podía darse el lujo de perder a Mira por lo que le estaba pasando. Tenía que guardarlo en secreto. Olivia suspiró con pesar al recordar las noches de diversión despreocupada y feliz que pertenecían al pasado. La juventud había volado y la aterradora media luz de su vida se había cerrado a su alrededor.
Miró sus retratos medio acabados. Todo lo que tenía ahora era su arte, y no tenía ganas ni siquiera de ponerse en ello.
Descansando la cabeza contra el respaldo de la silla, cerró los ojos.
Olivia debió quedarse dormida porque cuando abrió de nuevo los ojos, ya había pasado el crepúsculo. La habitación parecía más oscura y fría. Se frotó los brazos pensando en que necesitaba encender la calefacción para combatir el fresco del otoño. En una de las habitaciones traseras sonó un ruido y el miedo recorrió su cuerpo.
“¡Hola? ¿Hay alguien ahí?” dijo una voz que ella no debería estar escuchando en su apartamento. Olivia cerró las manos sobre los brazos de la silla, intentando controlar su pánico. La voz parecía la de una mujer vieja.
El sonido de pies arrastrándose por el suelo de parquet del pasillo resonó en sus oídos. Sonaba increíblemente alto para la silenciosa habitación. El corazón de Olivia golpeó con fuerza cuando miró a la entrada que daba a la puerta principal. Tenía que lanzarse por ella. Podría salir fuera antes de que…. La mujer vieja dio la vuelta a la esquina.

CAPITULO 2

Olivia, miró sorprendida como la mujer arrastraba los pies hacia ella. Tenía el pelo blanco, sólo una pálida sombra de su piel, y apilado en la parte superior de la cabeza en un moño suelto. La mujer llevaba un vestido azul y tenía un chal echado sobre sus delgados hombros.
“¿Dónde estoy?”, Preguntó la mujer en voz baja, confundida. Alargó su fina mano manchada hacia Olivia mientras se acercaba. “¿Cómo llegué aquí? ¿Qué está pasando? ¿Puede usted ayudarme? ”
Olivia cerró los ojos y los abrió, dispuesta a que la aparición desapareciera. No se fue ¿Era la mujer un fantasma? Olivia no estaba segura. No quería pensar que sí.
Si estas personas confundidas que parecían atraídas por ella eran realmente fantasmas, podría significar que los monstruos que veía en las calles eran algo real. No podía ser posible. Todo esto tenía que ser una alucinación. Algún tipo de representación de sus temores, creado a partir de su propia mente perturbada.
“No”, dijo Olivia. “No puedo ayudarte. Vete. No quiero que estés aquí.”
“Ayúdame”, la mujer rogó en voz alta, trémula. “Estoy asustada”.
Olivia cerró los ojos y sacudió la cabeza. “No. Tú no estás realmente aquí. No eres más que un producto de mi imaginación”.
“¡Por favor!” La mujer empezó a sollozar en silencio.
“Vete. Lejos, lejos, lejos,” ella cantaba. “No puedo ayudarte. No hay ayuda para ti. Desaparece.” Olivia se tapó los oídos. La mujer lloraba y rogaba. Finalmente Olivia abrió los ojos y vio su sala de estar una vez más, felizmente vacía. Aliviada, Olivia sintió que las lágrimas se atascaban en su garganta. Ella bajó la cabeza cuando la primera gota de agua se dejó caer sobre su rodilla. Olivia dejó salir todos sus miedos y frustraciones.
Cuando levantó la vista, se encontró con la anciana siniestra mirando toda la habitación.
Tuvo que huir de ella.
Olivia suprimió el grito que crecía en su garganta, se disparó de su silla y corrió a la puerta principal. Una vez fuera, volvió a caminar rápidamente por el pasillo y chocó de bruces contra un pecho muy amplio.
Unos brazos fuertes la agarraron de los hombros para evitar que se tropezara. Miró hacia arriba y vio unos ojos intensos de color marrón oscuro. Se había repuesto, por un hermoso rostro y un mechón de cabello oscuro había caído sobre su frente. Un par de vaqueros desteñidos envolvían sus piernas largas y fuertes.
Llevaba un par de desgastadas botas de cuero negro y una chaqueta a juego. Tenía el pelo negro y colgaba sobre sus hombros. La sombra del reloj dio las 5 enmarcando el cuadrado de su mandíbula, y ella, inexplicablemente, tuvo la sensación de que no era por un intento fallido de moda, sino simplemente porque ha trabajado muy duro y no había tenido tiempo para afeitarse.
Ella frunció el ceño. Extrañada de conocer ese tipo de información de un completo desconocido.
“Lo siento”, murmuró y trató de eludirlo.
Ella notó entonces, que no estaba solo. Su compañero era de la misma altura, pero tenía el pelo castaño y los ojos verdes. Estaba mejor resguardado en la oscuridad, su traje impecable y su cara más limpia y corte de pelo más corto. El primero de ellos tenía un accidentado, caótico tipo de belleza. Éste parecía un joven ejecutivo, con éxito.
El moreno parecía un poco más salvaje que él de la luz. Los dos juntos eran el sueño húmedo de cualquier mujer. A pesar que tenía preocupaciones más acuciantes, no pudo dejar de observar que, cuando ella pasó los dos le hicieron un sitio.
El del cabello oscuro le agarró del brazo.
Se detuvo y se volvió, dispuesta a dar al hombre un insulto capaz de crearle ampollas, cuando él preguntó: “¿Es usted Olivia Castle?” Soltó el brazo.
Ella lo miró con recelo. -Sí-respondió con voz temblorosa. Al darse cuenta de cómo se encontraba, se secó las lágrimas de las mejillas.
“Estábamos a punto de llamar a su puerta”, dijo el del pelo como la luz. “¿Tiene usted un momento? Parece como si tuvieras prisa” Hizo una pausa. “¿Está bien?”
“Estoy bien”, respondió ella con rapidez, limpiando sus mejillas. “Y-yo acabo de terminar de ver una película verdaderamente lacrimógena, eso es todo”, mintió. Ella puso una sonrisa forzada y trató de sonreír. “Me di cuenta de que estaba sin café y sólo iba a comprar mas.”
¿Que se suponía que tenía que decir? ¿Que era un alto grado de funcionamiento esquizofrénico huir de sus alucinaciones? Sí, claro.
El del pelo más largo no pareció creerlo. “Ya veo.” Metió la mano. “Soy William Owens. Todo el mundo me llama Will.” Él asintió con la cabeza hacia el otro hombre. “Este es Mason Drakeman.”
Olivia extendió la mano y la gran mano de Will envolvió la suya. Se sentía cálido y fuerte.
Por un momento inexplicable, mientras que Will le estrechó la mano, se sintió en paz.
Protegida. Cuándo retiró la mano, la extraña sensación de rectitud desapareció una vez más en el miedo y la desesperanza.
“Si tienes un momento, nos gustaría hablar contigo”, dijo Mason, con su voz profunda y retumbante.
Olivia se congeló cuando le indicó la puerta de su apartamento. ¿Esperaba que los invitase a entrar? Eran dos hombres desconocidos. Ella podría ser una loca, pero esto no tenía sentido. Ella se mordió el labio por un momento mientras los hombres la miraban expectantes.
Por supuesto, tal vez su presencia podía alejar las sombras. Alejar a esa mujer mayor ausente. Para eso, ella estaba dispuesta a asumir el riesgo. Sin embargo…
“¿Sobre qué?”, Preguntó.
“Tus pinturas. Hemos visto tu trabajo en una galería local y queríamos hablar contigo acerca de tu trabajo”. Will respondió.
Ella les miró dubitativa. “Te informan a través de la galería de ese tipo de cosas. ¿Os dieron mi información personal? ”
“Conozco a Sebastián McCormick, el dueño.” Will sacó su teléfono móvil de su bolsillo.
“Ten. Llámale y pregunta. Así te quedará tranquila”. Ella cogió el teléfono y llamó a Sebastián. Su historia se podía comprobar bien.
Ella cerró el teléfono móvil y se volvió hacia la puerta. “Esto es muy raro, pero entren”, con cautela, entró en su apartamento con los dos hombres detrás de ella. Dejó escapar un suspiro de alivio cuando entró en la sala y no vio ningún signo de la mujer mayor.
No quería alucinar en frente de estos tipos.
Ella se volvió hacia ellos que permanecían en la entrada. Bueno, no habían intentado matarla, lo que era un plus… o tal vez no lo era. Algunos días se sentía como si el mundo sería mejor sin ella. “¿Queréis un poco de café, té o agua?”
“El café estaría bien,” Mason habló. Se dirigió a la cocina y cogió el envase de café en el gabinete, al mismo tiempo se dio cuenta de que acababa de revelar su mentira. Se mordió los labios y miró a Will, que la miraba con ojos interesados.
“No eras tú la que tenía realmente prisa por comprar café ¿verdad?”-Preguntó Will.
Sintió que se sonrojaba y se ocupó de medir las bolas en el filtro de café. “No”, dijo en voz baja. El dio un paso hacia ella. “Parece que estás nerviosa, Olivia.”
Llenó la jarra y vertió el agua en la parte superior de la cafetera. “¿Dices que tu nombre es Will?”
“Sí”.
Una vez que había fijado la cafetera, se volvió hacia él y cruzó sus brazos sobre el pecho.
“Tengo dos hombres desconocidos en mi casa, Will. Tengo motivos para estar un poco nerviosa, ¿no te parece? ”
“Lo último que haría es hacerte daño”, Mason respondió con una voz profunda y cálida.
Las palabras y el tono en que las pronunció enviaron una ola de placer deslizándose hasta su columna vertebral. Estos dos hombres parecían disparar cada instinto femenino que tenía en alerta máxima. La visión de ellos, el olor de su colonia, sus voces, todo ellos era como la hierba gatera para ella. No podía dejar de pensar lo que sería rodar con los dos… al mismo tiempo.
Se enrojeció solo de pensarlo. Olivia se aclaró la garganta, incómoda y desvió la mirada. “Es bueno saberlo, supongo. Aunque no estoy bastante segura de que un violador o asesino dijera algo diferente. ¿Qué pasa con mi arte? ”
Will dio otro paso adelante. “Esperábamos que nos pudieras enseñar a Mason y a mí a pintar”.
Olivia los miró, de arriba a abajo, a su vez. Parecía que pertenecía a Wall Street con el costoso traje gris que llevaba. El otro parecía atemorizante, como si entrara a un bar buscando pelea. Ninguno de ellos parecía del tipo para dedicarse a la pintura.
“Claro”, respondió dubitativa.
Mason extendió las manos. “No juzgues un libro por su cubierta, Olivia.”
“Lo siento. Es sólo que nunca he tenido a nadie que me pregunta por clases de pintura antes. Además, no te ofendas, pero vosotros dos no parecéis realmente del tipo que quiere hacerse cargo.” Su mente giraba, se volvió y sirvió tres tazas de café. “¿Cómo lo tomáis?”, Preguntó.
Ambos respondieron que negro, por lo que buscó crema en polvo y azúcar para sí misma. Cerró la puerta del gabinete después de localizarlos. Nerviosa, se dio la vuelta, cogió una toalla y se limpió las manos, sólo para hacer algo.
¿Tal vez eran una pareja gay? Ciertamente, no parecían gays, pero podría ser difícil saberlo. Sí. Tenía que ser eso. Lástima. Ambos eran magníficos. ¿No pasaba siempre igual?
Absorta en sus pensamientos, les entregó sus tazas y preparó su propio café a su gusto.
“¿Por qué yo?”, Preguntó. “¿Por qué no ir a la universidad local o algo así? Tienen todo tipo de clases de arte que podéis tomar. ”
Mason y Will bebían su café. Ella se volvió hacia ellos, dejando su taza al sentarse en el mostrador. Se encogió de hombros. “Estamos familiarizados con tu trabajo. Hemos comprado varias piezas de la misma. Queremos que nos enseñes. Si estás preocupada por el dinero, vamos a pagar bien”.
Nosotros. Igual que en una pareja. Sí, probablemente eran gays.
Cogió su taza y tomó un sorbo de su café, mirándolos por encima del borde valorativamente. Ella realmente no necesita el dinero, pero no estaría de más tener un poco más en este momento. Sobre todo porque no parecía llegar a su musa últimamente. ¿Cuál era ese dicho? Los que no pueden hacer, enseñar. Ella hizo una mueca.
“Muy bien”, dijo. –“Claro. ¿Cuándo queréis quedar para la instrucción?”
“¿Estás disponible mañana?”, Preguntó Will.
Ella se encogió de hombros. “Claro, ¿por qué no? Voy a cobrarle cincuenta dólares por hora. ¿Está bien? Se puede dividir el costo entre los dos, y voy a proporcionar los materiales. ¿Qué tal alrededor del mediodía? ”
“Eso suena muy bien”, respondió Will. Dejó su taza de café en el mostrador y Mason lo imitó. “Nos vemos mañana, entonces.”
Ella los acompañó a la puerta. Cuando se cerró detrás de ellos, fue como si una luz se hubiera apagado. Inexplicablemente, había disfrutado de sus presencias. Eso la consoló. Olivia apoyó la frente contra la puerta cerrada y sintió al apartamento a su alrededor como un puño implacable.
De detrás de ella llegó un sonido de pies arrastrándose.
Olivia abrió los ojos, agarró su bolso del mostrador cerca de ella y prácticamente voló de la vivienda, sin mirar atrás. No podía pasar un minuto más aquí sola. Olivia ahogó un sollozo mientras se dirigía al ascensor. Había decidido ir a cenar y de compras, intentar hacer algo nuevo esta noche y luego ir con Miranda a que hiciera algo con su pelo y su maquillaje. Hacía mucho tiempo desde que había hecho algo así.
Cuando volviera a casa esta noche tal vez esa cosa, cualquiera que fuese, dejaría de existir.

CAPÍTULO 3
Will entró empujando las puertas dobles del Spectrum y dejó que lo rodearan el ruido, las luces, el humo y los aromas. Hizo una mueca ante el asalto a sus sentidos Tylwyth Teg. Las hadas estaban en demasiada sintonía con el medio ambiente. Los sonidos altos como los que había en el bar les resultaban tremendamente abrasivos. Se esforzó en calmarse y en ajustarse a lo que le rodeaba.
A su lado, Mason vibraba con la energía. La otra parte de Mason disfrutaba en lugares como este. Su raza amaba el caos, amaba vivir intensamente.
La música repiqueteaba a su alrededor con un ritmo de club que impedía la conversación. Se inclinó hacia Mason y gritó “Encontremos a Raymond y larguémonos de aquí”. Mason asintió y fueron hacia el bar. La aglomeración de humanos se apartaba de ellos de forma natural. La mayor parte de la gente podía sentir la OtraRaza en él y en Mason de alguna forma psíquica. La mayor parte de la gente se apartaba de ellos porque no eran como ellos. Esa era la razón por la que el mundo nunca podría saber a cerca de los otros que caminaban entre ellos. Hubiera significado la guerra.
Y ya estaban luchando en una.
Eso era algo en lo que todos los OtrasRazas y los duendes estaban de acuerdo.
Se acercaron al bar y de repente Will se paró en seco. “Mason” dijo entrecortadamente.
“La veo” gruñó Mason a su lado.
Olivia estaba al lado de la barra, hablando con una mujer rubia. Olivia le había parecido el cielo esa tarde, vestida con unos jeans gastados, una vieja camiseta y su pelo despeinado. Ahora le parecía una diosa.
Llevaba su largo pelo castaño suelto sobre sus hombros y rizado de forma seductora. Su pequeño cuerpo curvilíneo resaltado por el vestido de terciopelo verde que acentuaba el verde de sus ojos. Llevaba un par de sexys zapatos de tacón que iban a juego con el vestido. Acentuado sus preciosas piernas… y daban una voz de alarma en algún sitio en el centro de él.
Olivia echó la cabeza atrás y rió por algo que su amiga le había dicho. Su pelo resbaló de sus hombros y bajó por su espalda.
La boca de Will se secó.
Parecía que se había recuperado después de lo de esa tarde. Esa tarde ella estaba pálida ya que había visto un fantasma. La amiga de Olivia también era bonita, pero Will sólo tenía ojos para ella.
“¿Qué está haciendo aquí?” preguntó Will.
“No lo sé” Mason lo golpeó en el pecho, sacándole de su estupor “¿Pero no deberíamos ir a decir hola?” Mason ya se estaba dirigiendo hacia ellas cuando Will por fin entendió la pregunta.
¡Mierda! Esto significaba que tendría que poner su cara de felicidad cuando todo lo que deseaba era seducir a esta mujer y seducirla ahora. Permanecer amistoso, simpático pero distante le resultaba muy difícil si ella estaba alrededor. Mantener algún tipo de control estando cerca de ella era un reto. Quería arrastrarla hasta algún sitio oscuro en el club, subirle la falda hasta la cintura y follarla contra la pared. Reclamarla. Poseerla.
Parecía que la mujer despertaba al cavernícola que había en él.
Will se tomó un momento para serenarse y siguió a Mason.
Algo en Olivia debió notar que se aproximaban porque se volvió antes que ellos llegaran hasta ella. Les miró dubitativamente un momento, su mirada pasando de uno a otro de arriba abajo, y entonces se recuperó y sonrió. “¡Qué bien encontraros a los dos aquí!”
“Es una coincidencia”, respondió Mason.
“Coincidencia, sí” dijo ella mirándoles especulativamente “¿Habéis venido por aquí, para ligar o algo?”
“No” dijo Will “Hemos venido… a encontrarnos con alguien”.
“Wow, espero ser yo” dijo la amiga interrumpiendo. La rubia pasó su dedo por el final del vaso y los miró con una mirada sensual.
“Miranda, estos son Will y Mason” dijo Olivia” Will y Mason, Miranda” Apoyó una mano en el brazo de su amiga y le susurró en tono conspirador “No te alegres, cariño, estos son hadas” Will sólo la pudo escuchar gracias a su especial sensibilidad a los sonidos.
Will frunció el ceño. ¿Hadas? Mason no era Tylwyth Teg, pero él sí… bueno, en parte al menos. Cómo había podido ella…. oh.
Will dio un paso hacia delante y habló antes de pensar en lo que iba a decir: “No somos gays”.
Olivia le miró disgustada. “Cómo has escuchado….” Ella levantó una mano “No soy homófoba. No tengo nada en contra de los homosexuales. Es sólo que encuentro divertido que todos los tíos buenos parece que lo son” se disculpó “Ya sabes, gay. Pensé que lo erais… por lo de las clases de pintura y como siempre vais juntos…”
“Sí, pero no somos gays” dijo Mason “Es mejor que lo dejemos claro. Will y yo sólo somos buenos amigos” Llamó al camarero y pidió bebidas para los cuatro. Le sonrió a Olivia y dijo “Pero me alegra saber que nos encuentras atractivos”
Olivia se sonrojó y apartó la mirada.
El teléfono de Miranda sonó…. probablemente vibraba con el sonido, y respondió a gritos alejándose buscando un sitio más tranquilo para poder hablar.
Olivia los observó con una mirada especulativa. “Queríais dejar eso claro, ¿no? ¿Por qué? ¿Por qué debería preocuparos lo que yo piense?”
Porque tenemos toda la intención de seducirte. En vez de eso Will dijo “¿Quieres bailar?”
Ella dudó un momento y Will pensó que diría no. Olivia dejó su Martini en la barra y se acerco a él. Inclinó su cabeza a un lado y su pelo cayó sobre su hombro. Will tragó saliva imaginado acariciar con su lengua esa dulce piel asedada y pasar sus dedos por la excitante largura de su melena. Ella sonrió “Claro”
Theo nunca les había dicho que habría un aspecto sexual en su relación, pero parecía que aquí había algo. Dios, la deseaba. Will sabía que Mason la deseaba tanto como él.
Ella avanzó hacia él tan cerca que pudo oler su seductor perfume. Olivia pasó por delante de él hacia la pista de baile mientras Will intentaba reaccionar. Él y Mason la siguieron hasta allí.
Cuando estuvieron en la pista, ella los cogió de las camisetas y los acercó.
Cuando su cuerpo empezó a moverse al ritmo de la música, un ritmo latino, Will notó que a ella le gustaba bailar. Ella elevó sus manos por encima de su cabeza y arqueó su cuerpo al ritmo de la música. Will y Mason difícilmente podían moverse, estaban demasiado hipnotizados con la mujer que tenían delante.
Olivia se acercó a ellos dos, rozando su cuerpo con el de ellos de forma gatuna, sexual. El contacto fue directo a su ingle e intercambió una tensa mirada con Mason.
“Probablemente no debería estar haciendo esto” les dijo Olivia, inclinándose hacia ellos “Después de todo, sois mis alumnos. Probablemente estoy violando una ley ahora mismo”.
Una imagen de esposas se coló en la mente de Will, que tragó saliva con dificultad. Por iniciativa propia, sus manos encontraron las caderas de ella. Una parte de él estaba exultante cuando ella no retiró sus manos. Mason y Will habían leído el extenso informe acerca de Olivia que Theo les había dado. Olivia había sido una chica salvaje… al menos hasta que empezaron las visiones.
Él se inclinó hacia ella, aspirando el aroma fresco y limpio de su cabello y de su piel, y dijo “Algunas leyes están pidiendo que las violen”
Ella lo miró sorprendida y sonrió “Desde luego”.
Mason le dio la vuelta y la rodeó con sus brazos. Will miró cómo Mason la acercaba íntimamente contra su gran cuerpo y se contoneaban al ritmo de la música sexy. Placer y dolor marcaban la expresión normalmente estoica de Mason. Will lo entendía bien. La mujer los había hechizado y cautivado. Había algo en ella que les llamaba.
Will se preguntó si Olivia sentía algo parecido, o si ese dulce dolor estaba reservado exclusivamente para Mason y él mismo.
Durante un momento, Will se preguntó cómo podrían hacer funcionar todo esto- una mujer para dos hombres. Él y Mason habían compartido mujeres durante mucho tiempo. Eso era verdad, pero aquí había ahora un componente que no había estado en sus antiguos líos.
Incluso ahora Will sentía un disparo de envidia cuando vio cómo Mason pasaba acariciando con sus manos la espalda de ella y bajo la larga melena hasta alcanzar la curva de su nuca.
La pareja se volvió un poco y Will entrevió la cara de Olivia. Sus ojos estaban cerrados y tenía una expresión relajada. La pintura rosa de los ojos brillaba con las luces parpadeantes sobre ellos y sus labios estaban llenos y entreabiertos, pidiendo un beso.
Todo lo que Will quería hacer era tenerla como Mason la tenía. Un gran ataque de celos lo llenó, haciendo que sus dedos se curvaran codiciosos. Will le dio a Mason unos segundos más, y luego se colocó detrás de ella, aprisionándola entre ellos.
Los tres bailaron con su propia música y el mundo entero despareció. Will nunca se había dado cuenta de que echaba algo de menos… alguien, pero ahora lo sabía. Con ella, él se sentía completo. Él puso sus manos en las caderas de ella, y Olivia se apretó contra él, ajustándose perfectamente contra su ingle. Will gruñó al sentir sus suaves curvas y el aroma de ella inundando sus sentidos. Tuvo que contenerse para no coger el dobladillo de la falda y tirar de él hacia arriba.
Mason se retiró dejando que Will la tomara entre sus brazos. Ella se volvió y se derritió contra él, suspirando “¿Qué es lo que me pasa con vosotros dos? Me hacéis sentir tan…” Ella se calló y suspiró de nuevo.
Así que ella también lo sentía.
Él la acercó un poco más y se balanceó íntimamente la ritmo de la música, sintiendo su piel asedada bajo sus manos y su suave y fragante pelo rozando su piel “¿Cómo te hacemos sentir?” le murmuró al oído.
“Segura” dijo con una voz jadeante “Segura y satisfecha” Alzó su mirada y el color de sus ojos avellana brilló con más terciopelo que otra cosa “No sois una alucinación, ¿verdad?” preguntó aterrorizada.
Él frunció el ceño antes de responder “NO, no, Olivia, somos reales”
“¿Cómo lo sabes?”
“¿Me sientes, Olivia? ¿Sientes el calor de mi cuerpo y mis brazos abrazándote? Las alucinaciones no son sólidas”
“¿Y si estoy tan loca como para alucinar sensaciones?” ella le miró aterrorizada y exclamó “¡No puedo creer que haya dicho eso!”
Él rió “Creo que eres encantadora” Will acarició los labios de ella con sus nudillos. “Olivia, te doy mi palabra. No soy una alucinación. Las alucinaciones definitivamente no tienen algo duro como lo que yo tengo para ti”
Una sonrisa tímida cruzó su boca. Ella pasó su mano por la parte de delante de sus pantalones. La respiración de Will salió de él por el contacto íntimo. La mantuvo contra su cuerpo, bajando sus manos lentamente hasta la fina curva de su trasero y encontrando la mirada de Mason durante un momento.
Necesitaban a esta mujer de una manera carnal, y la necesitaban rápidamente. No sabía cómo iban a sobrevivir a la lenta seducción que ella requería.
“Duro tienes aquí desde luego”, Olivia dijo con una voz suave y ronca mientras le acariciaba.
Will gruñó cuando ella frotó la largura de su pene por fuera de sus pantalones. Incapaz de resistirse, ahuecó su cara entre sus manos y la besó.
El aroma y el sabor de Olivia llenaron sus sentidos y se convirtió en lo único que había para él en esa habitación. Sus labios eran tan llenos y suaves como se había imaginado. Bebió de su plenitud y después los acarició con la lengua, pidiéndole que los separara. Ella lo hizo y él sumergió su lengua a un cielo cálido y dulce. La lengua de ella luchaba con la de suya, bailando a lo largo de la de él en su pequeña boca. Will no podía tener bastante con el sabor de ella. Inclinó su boca sobre la de ella y bebió de ella, intoxicándose más y más.
Mason la apartó del él, rodeándola con sus brazos, y Will sintió dolor. Mason la alzó y la besó tan ferozmente como Will la había besado. Las rodillas de Olivia se levantaron del suelo y Mason la sujetó hasta que sus pies volvieron a apoyarse en el suelo. La boca de Mason trabajaba febril y posesivamente sobre la de ella. Ella se sujetó de sus brazos, intentando mantenerse erguida durante la embestida.
Aparentemente Will no era el único que se sentía celoso.
Will miró cómo las manos de Mason trazaban sus curvas, amenazando con penetrar bajo el final del vestido hacia áreas más íntimas. Olivia se movía y se contorneaba contra él, excitada y desesperada por su toque. Mason deslizó su muslo entre sus piernas y rozó su sexo. Will apretó sus puños en otro repentino ataque de celos.
Ninguno de los humanos de alrededor parecía notar o preocuparse de que dos de los clientes del club estuvieran a punto de follar en la pista.
Al final, Olivia rompió el beso y se tambaleó hacia atrás. Los dos la sujetaron antes de que terminara de culo en el suelo. Todo su cuerpo temblaba. “¿Queréis que nos marchemos?” preguntó con voz ronca “¿Ir a otro sitio?”
Will estaba a punto de decir que sí, cuando los ojos de ella se abrieron sorprendidos y su cuerpo se tensó. Él siguió su mirada para ver qué la había asustado.
Era algo que los humanos no veían a no ser que fueran videntes como Olivia. Un duende adulto de ocho pies de alto, con cuernos afilados, una nariz bulbosa y la cara con manchas verdes estaba en medio de la pista de baile. Peor que eso, se había vestido con un traje barato y horrendo.
Los humanos de alrededor sólo veían lo que Raymond quería que vieran, sin duda un hombre muy guapo. Olivia miraba a través del encantamiento y directa a la verdad.
“Oh, no” suspiró.
Olivia se dio la vuelta y ambos la siguieron, pero ella se movía más rápido que ellos, incluso con su habilidad para apartar a la gente de su camino.
Mason puso su mano en el brazo de Will y lo paró. “Déjala ir, Will. Necesita estar sola. Seguirla sólo le causaría más estrés. La forzaríamos a inventarse mentiras para darnos una explicación”.
Él dudó, asintiendo, mirándola empujar las puertas dobles y salir a la noche. “Supongo que le hemos dado bastante en qué pensar esta noche”
“Desde luego” Mason hizo una mueca y se ajustó los pantalones.
“Está disgustada. Quiero asegurarme de que llega bien a casa” dijo Will, mirando hacia las puertas. Se acarició la mandíbula con una mano y se volvió hacia Mason “Si la sigues a casa, yo me ocupo de Raymond”.

“Hecho” Mason caminó hacia la puerta y Will fue a por Raymond.
Mason empujó la puerta con fuerza y fue capaz de ver a Olivia corriendo por la calle hacia su coche. Mason encontró su moto y la puso en marcha, la sacó a la calle y siguió a Olivia hasta su casa.
Olivia estaba tan disgustada que parecía que se había olvidado de todo lo que la rodeaba. Él aparcó cerca de la puerta principal del edificio de apartamentos de ella y la vio correr hasta entrar en el edificio, con sus zapatos de tacones en una mano.
A través de las ventanas, la vio subir de dos en dos las escaleras hasta que llegó a su apartamento.
Preocupado por ella, Mason bajó de su moto, cruzó la callejón al lado del edificio y subió por la escalera de incendios hasta su apartamento. Sólo quería asegurarse de que estaría bien.
Ella encendió todas las luces, dándole una vista clara del interior del lugar. Olivia no iba a ser capaz de verlo mientras él se escondiera entre las sombras. La vio sentarse en la cama y romper a llorar. Sus manos ocultaban su cara mientras sus hombros se sacudían con los sollozos y probablemente con humillación.
Mason no quería nada más que consolarla, abrazarla. Quería ser quien apartara sus lágrimas y le contara que no estaba loca. No loca, pero especial, bendecida, dotada de algo especial. Sus sollozos lo herían, tirando del lazo emocional que compartía con ella. Sonaba tan perdida, tan sola.
Al cabo del rato, Olivia se puso en pie y secó las lágrimas de sus mejillas. Tras coger un camisón de uno de las cajoneras, se dirigió al baño. A través del espejo que estaba sobre la cómoda y el largo espejo en el baño, Mason podía ver todo.
Vio cómo ella se quitaba la ropa se inclinaba para ajustar la temperatura del agua de la ducha. Vio su blanca, perfecta piel, las lujuriosas curvas y los huecos de su cuerpo. Vio sus pechos pesados con sus pezones rosas listos para ser lamidos.
Mason apretó los puños a los lados, notando la presión de su pene erecto contra la cremallera de sus jeans. De repente quería consolar a Olivia de una forma diferente, piel contra piel, boca con boca, y sexo contra sexo. Él podría hacerle olvidar todo durante esa noche. Podría ahogarlo todo en un oleaje de placer. Podría consolarla de una forma sexual hasta que el amanecer iluminara el cielo.
Mason pensó que podría seducirla. Si fuera hasta la puerta y llamara, ella probablemente lo dejaría entrar. No creía que constara mucho tumbarla en la cama.
Pero había que tener en consideración a Will. Mason juró. No podía intentar seducir a Olivia sin que Will fuera una parte de ello.
Dios, todo esto iba a ser complicado.
La vio meterse en la ducha, detrás de una cortina opaca, donde ya no la pudo ver.
Pero había visto su fantástico cuerpo y podía imaginársela ahora. Podía imaginar el agua caliente cayendo por su cuerpo, sobre los duros pezones rosas, dentro de su ombligo y corriendo por los oscuros rizos entre sus piernas.
Mierda.
Mason quería lamer todas y cada una de las gotas que cayeran de su cuerpo.
Puso su mano sobre la parte delanteras de sus jeans, sintiendo la tirante erección. Pronto, ella será suya. No podía ser de otra forma. Olivia debía notar los tirones del lazo que los unía a los tres. No podría resistirse por mucho tiempo.
Él sólo tenía que tener paciencia. Mason sonrió. Paciencia era una de las cosas que le parecía que no tenía cuando pensaba en el desarrollo de su relación con Olivia.
No había ninguna razón para quedarse allí y seguir torturándose mirando a una mujer que no era suya todavía. Olivia había llegado bien a casa y mientras estuviera atenta, estaría bien.
Mason volvió a las sombras, dándole a Olivia su privacidad.

CAPITULO 4

Olivia estaba en la cama y miró al techo, recordando lo que había pasado la noche anterior. La agonía y el éxtasis.
En primer lugar, el éxtasis, estar cerca de los dos hombres parecía tan increíblemente bueno. Era difícil de explicar, difícil sacarlo de su mente. No los conocía en absoluto. Sabía sus nombres, eso era todo. Sin embargo, su cercanía la hacía sentir mucho mejor de cómo se sentía cuando estaba sola.
Olivia se estremeció. La noche anterior, ellos la habían sacado tan de quicio que había estado dispuesta a llevarlos a su apartamento. Había hecho algunas cosas alocadas en su vida, pero nunca nada tan salvaje. La habían llevado a niveles casi incontrolables. Sin embargo, el monstruo que había visto en el club había salpicado un cubo de agua helada al calor que Will y Mason habían generado en ella. Mason, literalmente. Nunca había sentido un hombre tan físicamente caliente antes, le hacía hervir su sangre.
Y luego había huido.
Se había ido corriendo a su coche y salido pitando hacia su casa, rezando y esperando que la mujer de ese mismo día se hubiera ido y que pudiera haber algo de paz. Por suerte, había encontrado su apartamento vacío. Se había tomado una larga ducha caliente, aunque no le había impedido temblar. De hecho, se había ido a la cama temblando. A pesar de que ella había dejado todas las luces encendidas, habían pasado muchas horas antes de que fuera capaz de dormir.
Will y Mason probablemente pensaron que estaba loca. Bueno, ella estaba loca. Se encogió, pensando en cómo se debía haber visto, recordando cómo había escapado sin aparentemente ninguna razón en absoluto. Si tan sólo hubieran visto lo que vio, entonces podrían entender por qué había huido.
El timbre sonó y Olivia miró el reloj. Mediodía. Maldición, ¡era ya mediodía! Mason y Will vendrían para su primera lección.
Sacudió las mantas y se sentó. A pesar de que ella se levantó, se puso una bata de baño y caminó hacia la puerta, se planteaba el no abrir. ¿Cómo podría explicar lo de anoche? ¿Sin hablar de ello? Sus mejillas se pusieron rojas de la vergüenza. Si ella no respondía a la puerta, no tendría que preocuparse de explicar o que se enfrentaran.
Tal vez podría fingir que estaba mala o…

Se paró en el pasillo cuando la realidad la golpeó de repente. Si ella no les permitía entrar, no volvería a sentir esa sensación de protección o ese sentimiento de calma y bienestar. Si no los dejaba pasar no sería capaz de satisfacer su curiosidad acerca de estos dos hombres, y tenía absolutamente un poco de eso.

Por mucho que valora su orgullo, se sintió en la necesidad de explorar más su relación con estos hombres. Si eso significaba que después se enfrentaría a hacer el ridículo, lo haría.
Así, pasándose los dedos a toda prisa por el pelo y atando el lazo de su bata con firmeza a su alrededor como si fuera una armadura, abrió la puerta. Will y Mason estaban en la puerta, dejando que sus miradas viajaran por el cabello revuelto por la mañana a sus pies descalzos.

Por un momento, a pesar de que la bata de baño la cubría por completo, se sintió desnuda.
Y le gustó.
“¿Estás bien?”, Preguntó Will.
“No estás enferma, ¿verdad?”, Preguntó Mason justo después.
Sacudió la cabeza y se sonrojó, recordando la noche anterior. “No, me quedé dormida. Tuve algo de insomnio anoche. Adelante”
Entraron en el apartamento y la siguieron hasta la sala de estar. “Sentaros. Darme un minuto para ponerme algo de ropa y enseguida estaré con vosotros”.
Dio media vuelta y huyo de la sala antes de que ninguno de ellos pudiera contestar. De prisa en su dormitorio, se puso un par de bragas, pantalones vaqueros y una camiseta azul. Después de vestirse, corrió al baño a cepillarse el pelo y se puso un poco de maquillaje.
“¿Insomnio, dices?” Preguntó Will desde la sala.
“Uh, sí,” le contestó. “Me pasa de vez en cuando.” Ella chasqueó los labios para mezclar el poco brillo que había utilizado, y luego se aventuró en la sala de estar. “Yo no pude dormir mucho anoche.”
“Todavía estás hermosa”, dijo Mason.
“Gracias.” Ella lo miró. “Mira, lamento mucho la forma en que actué anoche. No sé lo que me pasó. En primer lugar, actué como una perra en celo, entonces aluciné con ambos y huí.” Se pasó las manos a través de su pelo liso, sin estilo. “Comprendo perfectamente si pensáis que soy una loca total y queréis poner fin a estas lecciones antes de que comiencen”.
Will se encogió de hombros. “Eres un artista. Los artistas tienen derecho a un comportamiento un poco extraño de vez en cuando.” Él sonrió. “De todos modos, no nos importaba el baile”.
Se sintió enrojecer. “Me gustaría poder decir que la causa era algo tan inocente”, murmuró. Se metió las manos en los bolsillos. “Pero hoy estoy bien. No alucinaré, lo prometo. Actuaré totalmente profesional, palabra de Scoutt”.
Observó que ambos hombres parecían un poco decepcionados.
“Así que, basta de esto.” Ella se acercó a un armario y sacó un lienzo y algunas pinturas. Mientras extendía la hoja que se usa para atrapar salpicaduras en la mesa del comedor y todo lo demás, preguntó: “Entonces, ¿cuánta experiencia tenéis con la pintura?”
“Uh, ninguna”-respondió Will.
Olivia se rió. “Está bien, entonces, vamos a empezar con lo básico.” Ella les indicó que se pusieran en los dos asientos delante de la tela y puso unos pinceles en sus manos. “Vamos a aprender sobre el color.”
Aproximadamente una hora más tarde, cuando les había enseñado los colores primarios y secundarios y cómo mezclarlos para hacer otras tonalidades, y les había mostrado algunas cosas elementales de la pintura, Mason puso el pincel y se volvió hacia ella. “Estás cansada”, afirmó. “Y yo también estoy cansado. ¿Alguien más aparte de mi piensa en comer algo?”
Will bajó su pincel. “Tu siempre piensas que necesitas comida”.
“¿Queréis dejarlo ya por hoy?” Preguntó Olivia, sintiendo sólo un poco de decepción. Le gustaba pasar tiempo con ellos y ambos parecían realmente disfrutar de su primera lección. Durante una hora, casi se había sentido normal. Durante una hora, se había olvidado de todos sus problemas.
“¿No tienes hambre, Olivia? ¿Quieres comer con nosotros?” Preguntó Mason.
“Bueno, no lo sé…” Los recuerdos de la noche anterior pasaron por su mente. Primero habían trabajado en su frenesí sexual, lo que fue bastante extraño. Luego se había avergonzado totalmente a sí misma.
“Conozco a un buen restaurante no muy lejos de aquí. Nosotros invitamos”, terminó Will.
“Es un buen trabajo de equipo,” Olivia rió. A Will le apareció un brillo extraño en los ojos y se puso seria. Tragó saliva y desvió la mirada, teniendo en cuenta su oferta. Oh, diablos.
¿Por qué no? No era como que ella no quería ser invitada por estos dos chicos. “Está bien, seguro”, respondió ella.
Ellos le ayudaron a limpiar, a poner las pinturas en su sitio y a guardar el lienzo para la próxima vez. Unos quince minutos más tarde estaban caminando por la calle con tráfico hacia el restaurante que Will conocía. Se intercalaban entre ella mientras caminaban y Olivia no podía dejar de disfrutar de eso.
Llegaron al restaurante, entraron y encontraron un sitio para sentarse. Will se deslizó a su lado y Olivia atrapó el intercambio de una mirada desafiante con Mason.
Interesante.

Charlando a la ligera sobre las opciones de menú, decidieron lo que querían y lo pidieron.
Con el calor del cuerpo de Will cerca, tan agradable, una vez más sus pensamientos volvían a lo que sería dormir con ellos, al mismo tiempo. Internamente, se reprochaba a sí misma por la desviación, eran fantasías sólo eso, fantasías. No había nada de lo que sentirse culpable. No era como si fuera ha hacerse realidad, no importa lo mal que ella había trabajado hasta la noche anterior. Ese tipo de cosas eran sólo algo que los autores eróticos escribían sobre el romance. Nunca pasaría en la vida real.
Sin embargo, ¿qué pasaría si…?
Sus mejillas se ruborizaron, volvió su atención a Mason. “Así que, ¿cuánto tiempo hace que sois amigos?”
Mason intercambió una mirada con Will. Al parecer, hay una gran cantidad de comunicación no verbal va entre los dos hombres, por alguna razón no determinada.
“Mucho tiempo, muchos años. Trabajamos juntos, en realidad”
“Ah, sí? ¿En que trabajáis?”
“Somos un poco como los policías”
Olivia frunció el ceño. “¿Un poco como los policías? Entonces, ¿qué, guardias de seguridad o algo así?”
Will se aclaró la garganta. “Más o menos. Trabajamos para proteger los activos de una determinada organización”
“¡Oh, Dios! Por favor, no me digáis que la mafia o algo así”
Mason se rió. “No, no la mafia, Olivia. Nosotros somos los chicos buenos, no como ellos”.
Se inclinó hacia delante y ladeó la cabeza hacia un lado con curiosidad. “¿Qué tipo de organización es, entonces?”
Mason se humedeció los labios y se recostó en el asiento detrás de él. Se tomó un momento para responder. “Somos el músculo para una organización que protege a las especies en peligro de extinción”
Ella jugó con la pajita mientras bebía su refresco. “Interesante. No puedo imaginar por qué una organización como la que dices necesita seguridad. ¿Sois de la ciudad, entonces?”
Otra mirada compartida. “No”, respondió Will. “Yo soy de Inglaterra, originalmente. Mason es de Irlanda… originalmente”
“¿Qué?” Ella lo miró con sorpresa. “Pero ninguno de los dos tiene acento”.
“Hemos estado en los EE.UU durante mucho tiempo. Nuestros acentos han desaparecido. Así que, ¿de donde eres tú? ¿De aquí, la ciudad?”
Ella asintió. “Nacida y criada en la ciudad.” Ella tomó un sorbo de coca-cola, incómoda de repente. Había algo extraño en estos hombres, pero no podía identificarlo. No era algo alarmantemente extraño, sólo algo menos de lo normal.
Mientras hablaban de su infancia, Will se movió un poco más cerca de ella, tan cerca que el calor de su cuerpo caliente se extendió en torno a ella. Le gustaba. Le molestó lo mucho que le gustaba.
Su comida llegó y Olivia dio un mordisco a su hamburguesa. Will la rodeó para obtener la salsa de tomate. Era de mala educación pero Olivia sospechó que lo hizo a propósito, sólo para estar más cerca de ella. Su colonia molestaba su nariz y la aturdía. Una vez más sus pensamientos regresaron a la noche anterior, a la manera en que la había tocado y bailado con ella en el club. El recuerdo presionó su cuerpo con la excitación. Se movió inquieta en el asiento, en reacción.
“Fui criada por mi tía”, continuó tratando de alejar sus pensamientos del sexo. “Mis padres murieron cuando yo era joven, en un accidente de coche”
“Lo siento”, dijo Will.
Ella se encogió de hombros. “Fue hace mucho tiempo. Realmente no los recuerdos, sólo algunos fragmentos, cómo me acostaban en la cama y similares.” Estaba mintiendo. Recordaba más, pero no tenía ganas de compartir mucho con ellos. “Mi tía era estricta y me rebelaba un poco, pero era buena conmigo. Ella apoyó mis sueños y me vio pasar a la escuela de arte. ¿Alguno de vosotros tiene familia en Inglaterra e Irlanda?”
“No, ya no”, respondió Mason con una mirada a Will.”, Pero él tiene familia en Inglaterra y los EE.UU. Su familia me ha tratado como uno de los suyos”
Ella sonrió. “Eso está bien. Vosotros dos tenéis mucho en común”
Will se le quedó mirando un buen rato antes de contestar. “Así es. Más de lo que tú crees”
Un escalofrío la recorrió a su pesar por el tono de su voz, pero no pudo saber exactamente por qué.
Hablaron de varias cosas mientras comían y estuvieron en el restaurante durante un par de horas. Después de vaciar los platos, volvieron al tema de las criaturas de otro mundo. Olivia no podría decir cómo había surgido el tema, ya que a menudo la forma de la conversación era serpenteante.
“Entonces, ¿crees en fantasmas?”, Preguntó Will después de contar una historia en la que él mismo veía a uno.
Ella se encogió de hombros, pensando en sus alucinaciones. Tenían que serlo, se recordó. Alucinaciones. Si no era así, eso significaba que los monstruos eran reales también. “Yo no lo sé. Supongo que es una posibilidad que existen”
“Así que, ¿tu nunca has visto uno?”
Ella agarró una servilleta de papel apretándola entre las manos. “No que yo sepa.”
Will soltó un gruñido. “Lo sabrías si hubieras visto alguno. Vienen por la noche, cuando somos más susceptibles para percibirlos. Vienen sobre todo cuando estamos relajados, las ondas cerebrales en un estado de tranquilidad, cuando vamos a conciliar el sueño o al despertar.”
Olivia se puso rígida. Miró hacia abajo y se dio cuenta que había destrozado la servilleta en trozos pequeños en su regazo.
“¿Postre?” Preguntó Mason.
Sacudió la cabeza.
Cada uno de ellos pidió su parte, helado de vainilla cubierta en salsa de delicioso chocolate. Mason la engatusó para que probara de su cuchara. Cerró los ojos, cuando el helado fresco y el chocolate caliente llenaron su boca. Cuando abrió los ojos, se encontró a los dos hombres mirándola fijamente.
¿Tal vez con más hambre por ella que del propio postre?
No, tenía que estar imaginando cosas otra vez.

CAPITULO 5
Al principio le vino como una conciencia repentina. Despertó a Olivia de repente en mitad de la noche. Sabía que jadear o sentarse en la cama no era la solución. Lo segundo que notó fue un pulso en la ceja, como si llevara un sombrero demasiado ajustad. Lo tercero fue un cosquilleo de terror en la base de la nuca.
Olivia sintió la presencia en su habitación, como una persona cerca de su cama, mirándola dormir. El sonido de su respiración sonaba alto en sus oídos. Miró hacia el techo de su habitación y la luz de la luna que se reflejaba. Su corazón latía deprisa, y lentamente se dio la vuelta en la cama.
Una mujer joven la miraba con ojos vacíos y oscuros. La expresión que tenía la aparición era de desamparo y terror. Llevaba un camisón de hospital y su pelo le rodeaba la cabeza. La alucinación estaba descolorida, tal como suele ser con las que aparecen en mitad de la noche. Como una imagen de televisión parpadeando para llegar más clara. La mujer abrió la boca para hablar pero no salió ningún sonido.
Olivia esperó hasta que la aparición desapareció y entonces exhaló el aire retenido. Cerró los ojos, sintiendo el primer pinchazo de desesperación. Empujando hacia arriba, pasó sus dos manos por su largo pelo suelto.
Otra más. Todas las noches era lo mismo. A duras penas conseguía dormir. Mantuvo sus manos delante de ella, notando que temblaban tremendamente. Ahí se había acabado el dormir por esa noche. Olivia echó un vistazo por la ventana, viendo que el amanecer empezaba a dar luz al cielo. Al menos había dormido la mayor parte de la noche.
Era un gran cambio.
Empujó las sábanas y se levantó temblando. El suelo de madera crujió bajo sus pies desnudos cuando caminó por su apartamento. Encendió todas las luces que encontró por el camino, inundando su vivienda con la radiación tranquilizante. Se paró con su mano en el quicio de la puerta de la cocina, notando la oscuridad detrás de las ventanas sin cortinas y qué bien podrían verla desde el edificio de enfrente si encendía la luz. La oscuridad podía ser su aliado de vez en cuando.
Algunas veces.
Abrió la nevera y sacó un tetrabrick de leche y un vaso del armario. Se quedó en medio de la cocina y bebió largamente, dejando que la bebida fría tranquilizara sus agotados nervios. Aún así sus manos todavía temblaban, intentando mantener sujeto el vaso.
Un movimiento detrás ella en la oscura cocina la asustó. Se le cayó el vaso, que se rompió en pedazos contra el suelo de la cocina alrededor de sus pies desnudos. La leche salpicó por todos lados. Olivia se quedó parada, esperando a lo que fuera que estaba con ella en las sombras, pero nada surgió de ellas.
Temblando de repente con frío, se quedó parada en medio de la cocina, con su corazón latiendo salvajemente. Esto no solía pasar, esta persistente cacería nocturna. Normalmente la aparición la despertaba pero la dejaba rápido en paz.
Olivia estuvo allí durante lo que le pareció su vida entera, dejando que su corazón volviera a su velocidad normal.
Al final, caminó con cuidado evitando los cristales rotos hasta su cuarto de estar para coger sus zapatos, una escoba y un recogedor. Dejándose caer en el sofá, se dio un momento.
Reguló su respiración e intentó pensar en cosas buenas.
Sus pensamientos mientras intentaba calmarse volvían una y otra vez a sus estudiantes. Los últimos tres sábados habían venido a las clases y normalmente se iban a comer o a cenar después de las clases. Ellos insistían, diciendo que era parte de su pago.
A Olivia no le importaba. Disfrutaba de su compañía y siempre se quedaba un poco triste cuando se iban. No sabía por qué pero parecía que ella era capaz de lidiar con su discapacidad mejor ahora que antes de conocerles. Era completamente imposible que fuera así, pero a pesar de todo era verdad.
Se levantó y caminó al lado de la mesa de comer. Había dos caballetes sobre la mesa, los dos con una pintura de naturaleza muerta de un recipiente con fruta. Olivia sonrió al mirarlas. Ninguno de sus alumnos parecía tener aptitudes naturales para pintar, pero los dos intentaban hacerlo lo mejor posible.
Hoy era sábado, pensó con satisfacción. Los vería en unas horas. Extendió la mano y dejó resbalar su dedo corazón sobre la pintura seca de Mason. Era extraño que no prefiriera a uno sobre el otro o prefiriera ver más a uno que a otro. Eran tan diferentes entre sí, cada uno tenía cualidades atractivas, que despertaban su ternura. Sus diferencias podían verse claramente en sus pinturas.
Will era el paciente, el gentil pero fuerte. Los brochazos de su pincel eran siempre tan certeros que daban miedo. Los colores que utilizaba eran fieles a la vida y elegidos con cuidado. Mason era más agresivo e impaciente. No era tan tenaz como Will pero era menos predecible. Si uno de ellos iba a cometer un error con el pincel, normalmente era Mason y era casi siempre debido a su impulsividad. Su pintura se parecía más al arte abstracto que a una naturaleza muerta, con colores brillantes y acentuados y mucha pintura.
A pesar de sus diferencias, los dos eran encantadores y atractivos a su manera. Ella sólo esperaba que disfrutaran de su compañía tanto como ella disfrutaba de la de ellos. Por el rabillo del ojo, notó un movimiento. Con un jadeo, se volvió rápidamente para enfrentarse a la aparición, para encontrarse sólo espacio vacío. Escuchó pisadas sobre el suelo de madera que venían desde su habitación.
Olivia cerró los ojos, sintiendo el pánico apretando su corazón. Su cuerpo se tensó y la adrenalina aumentó por su sistema. No podría soportar mucho más, simplemente no podría.
Los pasos resonaron por el pasillo. Se abrazó a si misma temiendo lo que pudiera aparecer por la esquina, pero nada podría haberle preparado para lo que vio.
Un monstruo, como el que había visto en el club, entró en la habitación. Nunca había visto uno en su apartamento.
Olivia gritó.

***********************************

Mason se sentó en la cama, bañado en sudor. Mirando en la oscuridad y sintiendo su corazón palpitando, buscó la razón por la que se había despertado así. “Olivia” suspiró en la noche cuando se dio cuenta.
Ella necesitaba ayuda. Muchas noches sentía su miedo, pero esta noche era peor. Podía sentirlo por todo su cuerpo – desesperación y terror absoluto.
Empujó el edredón y salió disparado de la cama, sintiendo el aire frío en la carne desnuda de su pecho. Durante el tiempo que Will y él habían estado en contacto con Olivia, había llegado a conectarse psíquicamente con ella. Podían sentir sus emociones incluso cuando no estaban con ella.
Mason alcanzado una camiseta. Tenía que ir con Olivia ahora. El teléfono sonó y Masón lo cogió mientras se ponía la camiseta por la cabeza. Era Will.
“Hay algo…” empezó a decir Will
“Lo sé” Lo interrumpió Mason impaciente “Te veo allí”
Mason llegó el primero al apartamento de Olivia porque era él que vivía más cerca. Will llegó corriendo. Juntos subieron corriendo los tres pisos hasta el apartamento de Olivia. El amanecer empezaba a teñir de rosa el cielo de la ciudad.
“Cómo coño vamos a explicar esto” susurró Will subiendo las escaleras.
“Me da igual” le respondió salvajemente Mason “¡Dios, odio esto. Este simulacro nos está matando y probablemente sobre todo a Olivia. Podemos ayudarle!”
“Por su bien, necesitamos pensar con claridad, Mason”
Alcanzaron la puerta. “Lo sé” respondió Mason, y luego con más suavidad “Lo sé”
Nadie respondió cuando llamaron, lo que mandó a sus corazones a sus gargantas. Se miraron el uno al otro, sin necesidad de hablar para saber qué era lo que harían después.
Con un sólo movimiento, empujaron con sus hombros contra la puerta. La puerta se abrió y entraron a trompicones al piso.
“Olivia” llamó Will entrando en el pequeño vestíbulo. El silencio respondió.
Mason comprobó el dormitorio y sólo encontró la cama con la ropa arrugada mientras Will miraba en el cuarto de estar.
“¡Mason!” lo llamó Will “¡Está aquí!”
Mason dio marcha atrás hacia el cuarto y encontró a Olivia inconsciente en los brazos de Will. Se arrodilló a su lado, apretando su mano contra la pálida mejilla de ella y mirando ansiosamente cómo el pecho de la mujer subía y bajaba. Parecía que se había desmayado en medio de la habitación. Había sido pura suerte el que no se hubiera golpeado la cabeza con algo y se hubiera roto el cuello.
“Olivia” dijo Will calmado.

Ella abrió los ojos. Inmediatamente retrocedió “Monstruo” jadeo. Will la sujetó para evitar que entrara en pánico y le acarició el pelo.
Mason la alcanzó y acarició de nuevo su mejilla “Olivia, ya pasó. Somos nosotros”
Ella miró la habitación y se sentó “¿Qué estáis haciendo aquí? ¡Ay!” Se puso la mano en la frente “¿Qué ha pasado?”
Mason se balanceó sobre sus talones, estudiándola “Todo lo que sabemos es que perdiste el sentido”
“¿Perdí el sentido?”
“Probablemente te golpeaste la cabeza en el suelo cuando te desmayaste” Continuó Mason “Casi te diste con la mesa detrás tuyo”
“¡Oh, Dios!” Olivia cerró los ojos. Su cara empalideció.
“Te acuerdas de lo que pasó’” preguntó Will “¿Qué fue lo que hizo que perdieras el sentido? ¿Estás enferma?”
Ella los miró “¿Enferma? Del cuerpo, no” Se lamió los labios y apartó la mirada nerviosa. “Lo recuerdo pero no quiero hablar de ello si no os importa”
“Depende de ti, Olivia, pero puedes estar segura de que somos tus amigos. Nos lo puedes contar si necesitas alguien en quien confiar” continuó Will “Nos puedes contar cualquier cosa”
Ella paró, mirando al suelo “¿Habéis pensado alguna vez que os estáis volviendo locos?” preguntó con sobriedad. Había tal nota de desesperación en su voz que el corazón de Mason se encogió. Intercambió una mirada llena de emoción con Will por encima de ella.
“De vez en cuando, Olivia,” respondió Will manteniendo la mirada de Mason “Todos nos sentimos a sí algunas veces”
“No. Hablo de una locura certificable.” Ella rió “No importa, estoy bien. He organizado un lío en la cocina que tengo que limpiar”
Intentó levantarse pero Mason se lo impidió. “Olivia, hay cosas en este mundo… más cosas de las que la mayoría de la gente sabe de su existencia”
“Mason” dijo Will advirtiéndole.
Olivia se arrodilló en el suelo entre ellos. Estudió la cara de Mason con los ojos entrecerrados por un momento antes de lanzarse a preguntar. Ella llevaba un pijama de seda azul y una bata azul cielo. Hacía que su piel pareciera leche cremosa. “¿Por qué estáis aquí? Acaba de amanecer”
Mason dudó antes de responder. “No puedo mentirte, Olivia. Estábamos preocupados por ti”
“Por eso decidimos pasarnos por aquí y mirar si estabas bien” finalizó Will.
Ella frunció el ceño “¿Preocupados? ¿Por qué? Nada de esto tiene sentido”
“Quizás tu problema es que siempre estás intentando que todo tenga sentido” respondió Will “De vez en cuando algunas cosas no lo tienen”
Olivia se dejó caer contra el sofá y se cubrió la cara con las manos “Veo cosas, ¿vale? Apariciones, alucinaciones. Vienen a mi por las noches, pero también los veo durante el día… monstruos”
“¿Qué es lo que te hizo perder el sentido, Olivia?” Preguntó Mason dulcemente.
Ella rió “Un monstruo. Uno grande y verde, con nariz ganchuda, un monstruo baboso” alzó la cabeza. “Estoy loca, Mason. Necesito ayuda antes de que haga daño a mi misma o a otra persona”
Mason miró a Will, quien asistió. “Sabemos lo que viste” dijo Mason
“¿Ah, sí? ¿Qué?”
“Un duende” respondió él.
Ella parpadeó “Así que ¿vosotros también estáis locos?”
Will finalmente habló “No estás loca, Olivia”
Ella rió “No estoy loca” murmuró “¿Y qué hay de la gente que veo? Los que no pertenecen al sitio donde les veo, como mujeres viejas en mi apartamento, por ejemplo, o la joven de esta noche? ¿Qué pasa con los monstros que veo por la calle? Esos… ¿duendes?” resopló “Si no estoy loca, ¿cómo explicáis mis amigos imaginarios?”
“Nosotros también los vemos” dijo Mason “Son reales, no imaginarios. Y la mayoría no son amigos. No los duendes. Por eso me preocupa que uno de ellos entrara en tu apartamento”
******************

Por un momento Olivia pensó que alguien los había metido en esto, que todo esto era algún tipo de broma. De todas formas, para organizar una broma tan cruel como ésta, alguien tendría que haber sabido de sus alucinaciones, y ella las había mantenido en secreto.
Olivia peleó por ponerse en pie y fue a la puerta. La abrió de par en par. “Fuera. Ahora. No sé quiénes sois o qué es lo que queréis pero me estáis asustando más de lo que yo me asusto a mi misma”
Ninguno de los hombres se movió.
“¡Me habéis oído! ¡Largaos!”
“No nos vamos” dijo Mason “No hasta que nos escuches”
“Estás asustada constantemente, ¿No Olivia?” preguntó Will “Has estado asustada desde que empezaron las alucinaciones”
Un vecino abrió la puerta dispuesto a llevar a pasear a su perro. Olivia cerró la puerta. Lo último que necesitaba era que todo su edificio se enterara de lo loca que estaba.
“Debe ser duro para alguien de sangre completamente humana” continuó Will.
“¿D-De sangre completamente humana?” Eso implicaba que había gente que eran menos que de sangre completamente humana. Se balanceó sobre los talones, dispuesta a huir de su apartamento. Algo la mantuvo en el sitio. Algo en las palabras de Will la paralizó cuando debería haber estado gritando como una posesa. Su corazón golpeó duro en su pecho. “¿Es que hay algún otro tipo de humano?”
Debería haber sido una pregunta retórica. Parecía que no lo era.
“Por supuesto. Hay diferentes tipos de mezclas” dijo Mason.
“Tu madre no era como el resto de la gente, Olivia. Tu diferencia viene de ella. Si hubiera vivido, tu vida hubiera sido muy, muy distinta. Ella hubiera sido capaz de hacer que te enfrentaras a tus capacidades. Por eso, lo siento”
Las lágrimas se amontonaron en su garganta. ¿Cuántas veces había imaginado algo parecido? Dios, desde que tenía cinco años. Se había imaginado que sus padres habían sobrevivido al accidente de coche. Que habían estado allí para verla crecer y para protegerla de sus alucinaciones. O al menos que hubiera podido hablarlo con ellos.
“Mi madre” Dijo Olivia con voz ronca. “No sabéis nada sobre ella”
Will miró a Mason “Sé que recuerdas más de ella de lo que nos contaste en el restaurante. Te acuerdas que tenía la costumbre de ponerte cintas en el pelo todas las mañanas, rojas los lunes, blancas los viernes. Sé que te cantaba nanas escocesas todas las noches antes de que te durmieras. Sé que en los días lluviosos solía sentarse contigo en el porche y te leía, lo mejor para escuchas la lluvia en el tejado de zinc de tu casa. Tu preferido era El Mago de Oz, ¿no?”
Olivia notó que algo caliente corría por su mejilla y se dio cuenta de que estaba llorando. “¿Cómo sabes todo eso?” susurró.
“Siéntate” dijo Mason “Sabemos mucho más además de esto”
Olivia dudó.
“No te haremos daño” dijo Will “Nunca te haremos daño, y no vamos a mentirte. Por favor, siéntate”
Por alguna extraña razón, les creía. Caminó hacia ellos y se sentó. “Contadme más cosas” dijo con una voz que era un poco más que un murmullo.
“Tienes que mantener la mente abierta, Olivia” dijo Will suavemente “Porque vamos a contarte que los monstruos y muchas otras cosas son reales”
Ella tembló y se abrazó a si misma. Las palabras no eran bienvenidas pero en cierta forma la exoneraban. Querían decir que no estaba loca. “Si los monstruos que veo son reales, entonces ¿por qué soy la única que puede verlos?”
“Eres especial, Olivia” respondió Mason “No eres completamente humana. Por parte de alguno de tus antepasados por parte de madre tienes algo de hada”
Ella jadeó “¿hada? ¿Qué quieres decir, como el reino de las hadas?”
Mason asistió.
“Entonces me estás contando que los duendes y las hadas son reales” bufó. “Lo próximo que me vas a contar es que los unicornios existen, los vampiros caminan durante la noche y los hombreslobo corren por el bosque las noches de luna llena”
Todo se quedó en silencio unos instantes. Will fue el que habló “Los vampiros caminan también durante el día. Hay diferentes tipos de cambia-formas, aunque los lobos son los más comunes. No sé nada de unicornios” miró a Mason “Pero una vez los dragones caminaron por la tierra hasta que se extinguieron allá por el 1200. Todavía hay algunos cambia-formas dragón pero no son comunes”
“¡Jesús!” Olivia se levantó de su silla e hizo aspavientos con sus brazos delante de su pecho “Esto es jodidamente increíble” murmuró.
“Lo sé” dijo Mason “Nos dijeron que debíamos contarte la verdad lentamente”
Ella paró con los aspavientos y se volvió hacia ellos “¿Quién os lo dijo?”
“Theo. Hablaremos de él más tarde. Ahora mismo, nos concentraremos en convencerte de que no estás loca”
“Sólo contadme cómo supisteis que teníais que venir esta mañana“ les pidió con voz suave.
“Hemos desarrollado una especie de lazo psíquico emocional contigo, Olivia. Sentimos que algo iba mal. Sentí la desesperación viniendo de ti. Vinimos tan pronto como pudimos porque estábamos preocupados por ti”
Desesperación. Sí, eso exactamente fue lo que sintió cuando el monstruo entró en la habitación. “Contadme sobre los duendes” Olivia cerró los ojos y se sentó en una silla cruzando los brazos sobre su pecho “Joder, no puedo creer que haya dicho eso”
“Hay duendes y duendes de fuego, son la misma especie” respondió Will “Los duendes de fuego son la forma más baja de duendes. Son más pequeños y parecen… más humanos. No necesitan muchos encantamientos para esconder su forma verdadera. A los duendes, por otra parte, ya los has visto. Tienen forma de diablillo pero mucho más agresivos”
Olivia no pudo evitar reírse “Entonces, ¿son malos?”
“No molestan mucho a los humanos, a no ser que estén perturbados. La mayoría de los psicópatas y los violadores son realmente duendes. Piensan que los humanos son una presa o algo con lo que jugar, pero odian a las hadas. Han estado en guerra con los Tylwyth Teg desde hace eones. Los duendes prácticamente han acabado con la totalidad de la línea genética Tylwyth Teg. Dejaron solo a los Tuatha Dè Danan, la mayoría, a pesar de que ellos también son hadas. La geografía fue un factor decisivo. La guerra empezó por una disputa de tierras en Gales hace mucho tiempo”
Olivia se quedó parada, luchando contra el deseo de preguntar más y por flaqueza “Los Tuatha Dè Danann, como en los de los Sithe ?”
Will asistió. “Tu sangre es Tylwyth Teg. Rastreamos tu genealogía. La línea de tu madre viene de Gales. Los Tylwyth Teg estaban sobretodo en gales, los Tuatha Dè Danann estaban en Irlanda históricamente”
“De acuerdo” Olivia comenzó a moverse rítmicamente otra vez. “Así que duende, malos; hadas, buenos”
“No necesariamente” la interrumpió Mason “Hay buenos y malos en todas razas. Los duendes son violentos y amantes de la guerra por naturaleza. Los cambia-formas también, dependiendo de la casta”
Ella paró “¿Y qué pasa con los vampiros?”
“Depende del tipo” Mason se encogió de hombros “Si te refieres a los tradicionales chupadores de sangre, pueden ser tanto buenos como malos. A la mayoría no les molestamos y ellos no nos molestan. Son OtraRaza pero están separados de la comunidad OtraRaza desde hace mucho tiempo, es como si no formaran parte de ella”
Olivia asintió “Ah, vale” Se puso una mano en la frente “Creo que me está empezando un dolor de cabeza”
Mason caminó hasta ella “¿Quieres que nos vayamos? ¿Has escuchado ya bastante por un día?”
Ella lo miró “No, quiero escuchar más”
Sus ojos marrones oscuros eran serios “¿No crees que estemos mintiendo?”
Negó con la cabeza “No lo sé. Es verdad que tengo evidencias de lo contrario. La gente que veo…”
“Han muerto” respondió Mason rápidamente “Los que están confusos cuando mueren buscan a aquellos que pueden percibirlos en busca de ayuda”
En busca de ayuda. Y ella los había ignorado, se había enfurecido con ellos. Había cerrado los ojos ante ellos “¿Ayuda? ¿Quieren mi ayuda? ¿Cómo se supone que puedo ayudarles?”
“No lo sabías.” Susurró Mason, abrazándola. Ella lo dejó. Se sentía bien allí. Cerró los ojos, reconfortándose con la sensación de protección, en el innatural calor que el cuerpo de él parecía despedir “No sabías que podías comunicarte con ellos. Ahora lo sabes”
“Por qué pasa esto” murmuró ella.
“¿Por qué te puedes comunicar con ellos?” Su voz retumbó en su pecho y en ella.
“No” Ella le acarició, inhalando el aroma de él. “¿Por qué me siento tan bien cerca de vosotros?”
“Estás destinada a estar con nosotros, Olivia. Energéticamente, eres una parte de nosotros así como nosotros somos una parte de ti” dijo Mason con una voz suave y sincera “Por eso. Ha sido muy duro para Will y para mi estar cerca de ti y no poder tocarte. Nuestra raza necesita contacto físico”
Ella no entendía lo que él quería decir. Olivia sólo sabía que las palabras le sonaban bien y ella quería creerles. Necesitaba desesperadamente pertenecer a alguien, tener a alguien que la cuidara, así como quería cuidar de alguien.
“¿Qué sois tú y Will?” preguntó en un susurro. Se sentía tan bien estar rodeada por sus brazos. “¿Qué tipo de OtraRaza sois vosotros?”
“Will es un media-sangre Tylwyth Teg. Yo soy un cambia-forma”
“¿De qué clase?” Ella estaba orgullosa de haber entendido lo que le habían explicado.
“¿Tienes tus ojos cerrados?”
“Mmmmm hmmm”
“Visualízame con los ojos de tu mente”
Olivia se concentró. Con los ojos de su mente vio un precioso dragón verde-dorado con unos ojos marrones oscuros en los que se reflejaba su alma. Ella se apartó de él y jadeó. Su mirada fue a Will y luego de nuevo a Mason.
Él extendió sus manos y susurró “Dragón”
“¿Pue-Puedes realmente metamorfosearte en un dragón?” tartamudeó ella.
Él negó con la cabeza. “No soy un cambia-formas de sangre pura. Mi sangre, a pesar de todo, es caliente, Olivia” él se acercó un paso y enredó un rizo del pelo de ella en su dedo “Me gustan las cosas brillantes y bellas. Las deseo. Tiendo a querer robarlas y guardarlas en mi cueva”
Olivia tragó saliva ante el doble sentido. El problema era que ella no tenía ningún problema con ser llamada bella ni con ser deseada por Mason. El ser un cambia-formas de sangre parcial de dragón explicaba su temperatura corporal más alta de lo normal, suponía.
“Drakeman” ella dijo su apellido.” Ahora tiene sentido”
“Mi padre era un pura sangre. Su nombre fue lo único que tuve de él” susurró. “No lo sé con seguridad, pero supongo que algún antepasado paterno de sangre pura eligió el nombre de Drakeman cuando se tuvieron que poner apellidos”.
Él se inclinó y la besó.
Fue tan inesperado que le quitó todo el aliento. Olivia no podía pensar, sólo le devolvía el beso. Tenía más preguntas, tantas preguntas, pero los hábiles labios de Mason se las robaron todas. Todo lo que podía sentir, todo lo que quería sentir era la boca de él sobre la suya. Notó que sus brazos rodeaban por propia iniciativa los hombros de él y su boca se abrió permitiendo la suave, la posesiva invasión de su lengua. El olor de él, el sabor de él la drogaba. Hacía que necesitase sentir la piel desnuda de él contra la de ella.
Levantó el borde de la camiseta buscando la piel. La encontró caliente al tacto, los músculos de su espalda agrupándose y moviéndose. Olivia rozó sus palmas en la piel de Mason. Mason gruñó con el contacto.
Olivia rompió el beso y murmuró contra sus labios “Normalmente no soy así. No sé por qué-”
El cortó el final de la frase con un beso, asaltando su boca con hambre. “Me gustas así” dijo Mason contra sus labios entre beso y beso. Le dio una serie de besos con lengua que hizo que su coño se humedeciera “Quiero… más”.
Ella estiró de su camiseta intentando quitársela. Mason se la sacó por la cabeza y ella jadeó ante la maravillosa visión de su pecho. Numerosas pequeñas cicatrices lo llenaban. Ella trazó una con la yema del dedo “¿Qué te pasó?”
“La guerra es lo que pasó” respondió.
Mason miró a Will y Olivia recordó que estaba allí. Sus labios se separaron al ver su mirada hambrienta. Él se sentó en el sofá, mirándolos fijamente. La expresión en la cara de Will cuando se sentó apretando la mandíbula hizo que mojara sus bragas, hizo que su cuerpo se calentara por él.
Por Dios, deseaba a los dos. ¿Qué tipo de puta era?
Mason centró su mirada en Olivia. Se agachó y desató su bata, después hizo que resbalara de sus hombros. Sus manos cogieron el borde del camisón y se la quitó.
Ella sintió cómo se la quitaba por la cabeza y la vio caer al suelo .El aire frío bañó sus pechos, tocó su caliente coño.
Mason volvió a gemir “Joder, eres tan bonita, cariño” Gruñó.
Ella estaba completamente desnuda pero se sentía bien así. Estaba excitada por ello. Sus pequeños, normalmente pálidos pezones estaban rojos y duros por la excitación. No quería nada más que ser tocada, quería las enormes manos de Mason cubriendo sus pechos, acariciando su coño.
“Quiero tocarte” suspiró Mason. Entonces habló más alto “Will, ¿estás de acuerdo?”
Ella escuchó a Will moviéndose en el sofá “Quiero verte haciéndole el amor, Mason. La próxima vez, tú serás él que mire” Había un rastro de reto en su voz, de posesión.
El miedo se sacudió en su interior durante un momento ya que no le estaban preguntando a ella lo que deseaba, si a le parecía bien lo que estaba pasando. Pero por el aspecto que ella tenía – cara ruborizada, respiración entrecortada, pezones duros- no era necesario.
Al mismo tiempo, las palabras hacer el amor la golpearon. Ella prácticamente no conocía a estos hombres. No había ninguna razón para que esas palabras le gustaran tanto. Era estúpido, tonto y le habían gustado esas palabras dichas por Will. Nada en su vida tenía sentido ahora. Quizás era mejor seguir los acontecimientos hasta donde quisieran llevarla. Ahora mismo, parecía que era directamente a los brazos de Mason. No era un mal sitio donde estar después de todo.
Mason la observó un momento, y luego la cogió de la mano. “Ven, bella. Enseñémosle a Will qué bonita eres”
Ella lo tomó de la mano y Mason la guío hasta el sofá, enfrente a Will. Fijó su mirada en la de él. La mirada oscura y caliente en los ojos de Will mientras miraba a Mason caminar detrás de ella, la hipnotizó hasta que el cuerpo grande y caliente de Mason la abrazó desde detrás y ella jadeó y cerró los ojos un segundo. Cuando los abrió fue para ver a Will mirándola de arriba a abajo. Su polla se tensaba contra la cremallera de sus pantalones.
Mason depositó suaves besos sobre su hombro desnudo. Ella podía sentir su aliento en su piel, el suave roce de su boca cuando rozó con sus labios su clavícula hasta el lugar donde su cuello se unía a su hombro. Allí, la mordió suavemente.
Era un gesto de dominación, de posesión. Era primario, erótico y provocó cosas maravillosas en su cuerpo. Olivia cerró sus ojos y gimió, sintiendo su coño hinchado y caliente por la excitación. Mason mordió un poco más fuerte y a ella se le puso la piel de gallina por todo el cuerpo.
Continuó mordiéndola, Mason subió sus manos sensualmente, lentamente hasta sus pechos. Los ahuecó en sus grandes manos como su fueran dos pajarillos. Ella las sentía ásperas sobre su suave piel. Eso la hizo temblar. Probando, él movió sus dedos índices sobre sus endurecidos pezones, a un lado y a otro, a un lado y a otro.
“Oh, Mason” suspiró. Ella se retorció contra él, pero él la mantuvo en su sitio, manteniéndola abrazada entre sus fuertes brazos. Él amasó sus pechos, jugueteó y rozó sus sensitivos pezones. Olivia gimió. Ella nunca se había corrido sólo con la estimulación de sus pechos, pero Mason era bueno en ello y con la mirada de Will sobre ella… todo hacía que estuviera cerca de explotar.
Mason liberó la sujeción de su garganta y la sangre fluyó por su cuerpo en respuesta. Sus rodillas se sentían débiles. Si una bomba explotara en la calle, ella no se hubiera dado cuenta.
“¿Dónde crees que debería tocarla ahora, Will?” Preguntó Mason arrastrando las palabras.
“Tócala en el coño. Quiero ver cómo haces que se corra” Will se lamió los labios “Dime cómo se siente ella”
La respiración de Olivia se quedó atrapada en su garganta.
Mason bajó la mano lentamente por su abdomen, sus dedos enredándose en su vello púbico, para después ahondar entre sus muslos, forzándola suavemente a abrir las piernas y darle mejor acceso. Su mano en su coño caliente y necesitado casi fue su ruina. Mason metió su mano entre sus muslos y deslizó su dedo medio dentro de ella. La invasión la hizo gemir. Will miraba toda la exhibición con una expresión necesitada en su bella cara.
Mason deslizó su dedo dentro y fuera de ella mientras respondía la pregunta de Will “Esta caliente y apretada, y creo que quiere una polla” La besó en el cuello y suspiró “¿Quieres mi polla dentro de tu coñito, cariño?”
“Sí” respondió sin respiración “Sí, te quiero dentro”
“Mmmmmmmm, bien” ronroneó “Eso está bien. Normalmente, bella, me gusta atar a mis mujeres cuando las tomo” Añadió un segundo dedo, estirando sus músculos un poco más, y deslizándolos dentro y fuera de ella lentamente “¿Te gusta estar atada, Olivia? ¿Te excita cuando un hombre te domina?”
“Sí” respondió con un gemido tembloroso.
“Eso está bien” Mason tomó su pecho con la otra mano y continuó con el hábil tormento. Al mismo tiempo tocó con la palma de la mano su clítoris, haciéndola jadear de placer “Porque tanto a Will como a mi nos gusta ese tipo de juegos”
Ella tembló violentamente, conjurando su mente una imagen de si misma atada y a la merced sexual de esos dos hombres.
“¿Te gusta sentir mis dedos en tu coño, Olivia?” arrastró las palabras con un tono sedoso. “Lo adoro. Estás tan caliente y tan mojada, tan estrecha y ansiosa. No puedo esperar para deslizar mi polla dentro de ti. No puedo esperar para hacer que te corras”
Olivia estalló.
“Sí, cariño. Eso es. Quiero sentir cómo mojas mi mano”
Su coño palpitó y pulsó con un orgasmo poderoso. Dentro de ella, Mason los intensificó acariciándole el punto G. Olivia pudo sentir los músculos de su coño soltando y contrayéndose. Perdió la habilidad de mantenerse en pie, y Mason la sujetó, su mano trabajando entre sus piernas mientras ella gritaba de placer.
Después de que las olas de su clímax finalizaron, Mason la tumbó en el suelo. “Ábrete” Le ordenó Mason con una voz que sonó como si estuviera a punto de romperse.
Ella separó sus piernas y Mason se arrodilló entre ellas, lamiéndola desde su coño hasta su todavía dolorido clítoris con largas lamidas de su ancha lengua. Él emitía ruidos avariciosos, como si amara el sabor de ella y no pudiera tener bastante.
Sus fuertes manos la asieron de los muslos, manteniéndola abierta por la fuerza. Olivia arqueó la espalda y enterró los dedos en su pelo denso, sus pechos señalando el aire. Implacablemente, Mason la lamió, a veces metiendo su lengua en lo más profundo de su coño, parando a lamerle el clítoris, llevándola de nuevo hasta el borde de otro orgasmo. Mason la mantuvo en el sitio con sus manos grandes y bebió de sus fluidos. Olivia no creía que pudiera escaparse de él aunque quisiera. Mason parecía poseído por el sabor de ella: Hacía sonidos en su garganta, sonidos de satisfacción.
Abrumada por el placer, Olivia sólo podía respirar con dificultad. Ella echó su cabeza atrás y se encontró con la mirada de Will mientras la cabeza de Mason se balanceaba entre sus piernas abiertas.
Will se levantó y cruzó la habitación, manteniendo su mirada sobre ella. Se arrodilló a su lado, mirándola a la cara. “¿Cómo sabe?” preguntó a Mason. Sus ojos eran oscuros, sus pupilas enormes a causa de su excitación.
Mason paró un momento para responder “Como cielo pegajoso y dulce”
Will se agachó y la besó. Olivia mordió su labio inferior suavemente y Will se estremeció contra ella. Ella le alcanzó y pasó sus brazos alrededor de su cuello para atraerlo más cerca y Will atacó su boca hambriento, penetrándola con la lengua.
Entre sus piernas, Mason chupó su clítoris dentro de su boca, lamiéndolo y jugando con él como si fuera un trozo de un caramelo. Mason deslizó un dedo, luego dos dentro de ella y la folló con ellos. Olivia tembló y se corrió de nuevo, gimiendo en la boca abierta de Will.
Will tomó un pezón en la boca cuando Olivia se arqueó. Su cuerpo convulsionó en el más implacable placer que había tenido nunca. Dedicó un pensamiento a la depravación de la situación, un hombre entre sus piernas y otro en su pecho.
Pero ¿cómo podía algo que se sentía tan bien estar mal?
“Quiero” murmuró entrecortadamente. Quería ser llenada, follada, poseída por uno de ellos… por los dos “Por favor”
“Puedes tenerlo” respondió Mason. Ella miró, sintiéndose medio drogado, cómo Mason se desnudaba. Sus ojos se abrieron cuando vio el tamaño de su polla – larga, ancha- fantástica.
“¿Condones?” Preguntó él “¿Prefieres que use uno?”
Gracias a Dios que él podía recordarlo “Estoy tomando la píldora, pero…”
Mason negó con la cabeza. “Nuestra raza no contrae enfermedades”. Él se tumbó sobre ella, sus manos y sus labios enredándose salvajemente en cuanto Will se apartó y se puso a observarlos.
Olivia no podía tener bastante de él. Sus manos trazaban su espalda, los hombros y el estómago, revelando el fuerte grupo de su impresionante musculatura. Sus dedos ansiosos encontraron su polla dura como una piedra y la bombeó hasta que Mason gimió.
Mason separó sus piernas y la atormentó y la acarició con desesperación para prepararla para él. Deslizó sus dedos dentro de ella y la folló lentamente hasta que ella sintió que sus fluidos le corrían por la parte interna de los muslos.
“Date la vuelta” le ordenó Mason “Te quiero follar por detrás”
Mordiéndose el labio inferior, se dio la vuelta y se puso a cuatro patas. Ella se quedó cara a cara con Will.
“A Mason le gusta el control” dijo Will. Él se encogió de hombros. “A mi también. ¿Crees que podrás manejarnos a los dos?” él se inclinó y la besó. Su lengua luchó con la de ella, mientras detrás, Mason recorría con sus dedos su excitado sexo, ahondando dentro de ella para luego restregar su crema por su clítoris.
Will rompió el beso cuando Olivia gimió.
Entonces notó que Mason le abría las piernas y apretaba la cabeza de su polla contra su entrada. Él era tan grande… casi demasiado grande. Miedo la agujereó.
Mason la agarró por las caderas y la mantuvo quieta. “Puedes tomarme entero, cariño” dijo con una voz densa, ronca “Será bueno”.
Will le apartó el pelo de la cara y besó su frente. Olivia se relajó un poco.
Mason empujó dentro de su bien lubricado coño y a ella se le escapó el aliento. Sus músculos se estiraron rodeándole. Se sentía completamente superada, arrasada, dominada.
Oh, Dios, amaba lo que le hacía.
Mason se introdujo en ella hasta la empuñadura. Soltó un bajo, profundo gemido de placer “Tan jodidamente estrecha y caliente. Como un guante de terciopelo”.
Salió fuera de ella, y volvió a entrar tan lentamente que ella pudo sentir cada vena, cada surco de su gran eje. Olivia gritó y se agarró a Will, que depositaba besos en su cara y se ocupaba de sus pechos, que colgaban como fruta madura.
Poco a poco, los golpes de Mason se volvieron más duros y rápidos hasta que ella se sintió empalada por su polla dura como una roca una y otra vez. Todo su mundo se volvió Mason y su polla dentro de ella, poseyéndola, dominándola. Las suaves palmadas de sus cuerpos conectados una y otra vez resonaban en sus oídos.
Will cerró la mano sobre sus cabellos y la besó. “¿Te está gustando?” murmuró.
“Sí”, lloró ella.
“¿Quieres que te demos más?”
Olivia sollozó su respuesta “Que Dios me ayude, sí”. Ella notó su sonrisa cuando la besó de nuevo.
Cuando Olivia se corrió, sus gritos y la forma en que su coño se apretaba hizo que Mason se corriera dolorosamente junto con ella. Ella sintió cómo explotaba en su coño mientras gritaba su nombre.
Sintiéndose lánguida y relajada, los dos hombres la ayudaron a tumbarse en el suelo. Will besó su frente y apartó el pelo de su cara.
“Increíble” murmuró ella cuando Mason se tumbó a su lado con un gemido y la empujó contra él.
“¿Qué es increíble?” Preguntó Will.
Ella se quedó callada unos momentos, organizando sus pensamientos antes de hablar. “Que me sienta tan bien con vosotros y esté de acuerdo con esto”
“Que tú estés con nosotros es algo natural” contestó Mason “Es algo que debe ser. No hay ninguna razón para que no estés bien con nosotros”
Ella cerró los ojos e intentó parar las lágrimas que quemaban en sus ojos. Olivia sacudió su cabeza. Era demasiado, todo esto. Demasiadas cosas demasiado pronto. Una parte de ella quería echar a los hombres para poder estar sola un rato, para poder pensar. Pero había una parte más fuerte que no quería nada más que la presencia de ellos, su toque.
“Es tan confuso” murmuró. Se sentía como si no supiera qué camino era el correcto. “Mi vida ha cambiado completamente en un tarde”.
Ella sintió a Will tirando de ella suavemente y separándola del abrazo de Mason.
Ella fue voluntariamente, ajustándose al regazo de Will y contra su cuerpo. Parecía que perteneciera allí. El material de su camiseta y sus pantalones era áspero contra su cuerpo desnudo.
Él acarició su pelo “Para bien, espero” murmuró.
“Todavía no lo sé” respondió ella con honestidad.
Sus brazos se tensaron a su alrededor “Danos una oportunidad de demostrarte que es para mejor”.
Ella se incorporó y tocó su cara “¿Te sentiste dejado de lado?” Sus ojos se oscurecieron, dando su respuesta “Mason te ha tenido primero. Después voy yo. Espero que tengas suficiente resistencia para lidiar con los dos”.
Ella lo miró a los ojos “Te deseo, Will”.
Las pupilas de él se dilataron “Me alegro de oírlo porque ahora mismo me estoy conteniendo. Te deseo más que a nada, Olivia” Su voz tembló. “No sabes qué duro es el contenerme”.
Ella bajó la mano entre sus cuerpos y encontró el eje duro de su erección entre ellos. Algo dentro de ella se aceleró de nuevo. Aunque todavía se sentía dolorida por Mason, ella seguía queriendo a Will. Este deseo no era puramente físico. Sentía una necesidad de conectar con él, tal como había conectado con Mason.
Ella lo miró a los ojos. “Ven a ducharte conmigo. Luego, fóllame”
Una parte de ella no podía creer que hubiera dicho eso. No podía creer que había follado con un hombre y ahora iba a follar con otro justo después. Había tantas cosas relacionadas con este día que eran increíbles, que hacer esto le parecía extraño pero perfecto, casi normal.
Se levantaron, dejando a Mason descansando en el suelo del cuarto de estar, y fueron a la habitación de Olivia. Su cama de cuatro postes estaba deshecha, las sábanas y almohadas revueltas. Ella miró cómo él miraba las mantas azules, el aparador de madera a lo largo de una pared y las cortinas azules que ocultaban la ventana.
Olivia se acercó hasta él y comenzó a desnudarle en silencio. Le quitó la camiseta y los pantalones y los caros zapatos. Le quitó los sexy boxers, dejándolo completamente desnudo a su vista y toque. Silenciosamente, caminó a su alrededor, trazando su cuerpo con la yema de sus dedos, dejánlos correr sobre los esculpidos músculos de sus hombros y pecho.
Ella se inclinó y depositó un beso sobre su hombro. “Eres perfecto” murmuró contra su piel ardiente. Ella bajo su mano para rodear su polla. “Por todas partes” finalizó arqueando una ceja.
Él tembló bajo sus dedos acariciantes y la atrajo hacia su cuerpo. Su mano encontró el camino hasta su entrepierna, donde la acarició suavemente. “¿Estás dolorida?”
Ella asintió “Estoy dolorida, pero aun así te deseo. ¿Crees que podrás ser suave?”
“No lo sé. Lo intentaré” él gimió y la besó. La besó hasta que ella se sintió sin respiración y sus pezones se apretaron contra su pecho, hasta que de nuevo se llenó de crema por él entre sus piernas abiertas y se olvidó de todo su dolor. La sensación de sus cuerpos juntos, la sensación de que sus pieles se deslizaban sedosas una contra otra le hizo gemir.
“La ducha” murmuró ella.
“La ducha” contestó él.
Entraron al baño y Olivia abrió el grifo de agua de la ducha, ajustando la temperatura. Se metieron dentro. Era una ducha pequeña. No había mucho espacio para moverse, pero estaba bien. Will la atrajo hacia él bajo el agua caliente y la besó. Sus manos exploraron su cuerpo.
Olivia cerró los ojos, disfrutando del calor y de la sensación de tener a Will contra su cuerpo. Ella ya podía notar las diferencias entre Will y Mason. Los dos eran hombres posesivos y dominantes. Eso le parecía bien ya que ella solía excitarse con hombre que fueran seguros y que llevasen la voz de mando en la cama. Pero Will era un poco más tierno que el medio dragón Mason.
Mason era el que la ataría, que la inmovilizara, mientras ambos la follaban. Will probablemente sería el que la desataría después de que le hicieran el amor. Él sería el que la abrazaría, le peinaría y la mecería hasta que se durmiera.
Él cogió el jabón y se enjabonó las manos, acariciando los pechos de ella, sobre su culo, entre sus piernas. Olivia quería ronronear. La forma en que Will la acariciaba la hacía sentir cuidada y bella. Su cuerpo, manchado de espuma, se deslizó contra el de él cuando le devolvió el favor, explorando el cuerpo de él con sus manos enjabonadas.
Los dos respiraban con dificultad cuando acabaron con la ducha.
Sin decir palabra, Will paró el agua, agarró una toalla y la envolvió en ella. Ella chilló sorprendida cuando la cogió en brazos y la llevó la cama donde la tumbó. Los dos estaban mojados. Cuando Will se tumbó encima de ella, ella chupó su pecho, recogiendo las gotitas de agua con su lengua… Ella notó un movimiento por el rabillo del ojo y miró hacia allí para ver a Mason sentado en una silla, mirándolos con sus oscuros ojos marrones.
Will bajó su cabeza y lamió el agua de sus pechos con cuidado, mientras le separaba las piernas con las suyas. “No puedo esperar a estar dentro tuyo”, gimió Will. Posicionó su polla a la entrada de su coño. Ella abrió sus piernas todo lo que pudo y arqueó su espalda cuando Will la penetró.
Ella jadeó, cerró los ojos y se mordió el labio inferior. Will era casi del mismo tamaño que Mason- grande, ancho y largo. Los dos la llenaban completamente, estirando sus músculos al máximo. Había un poco de dolor. Después de todo, ya había pasado tiempo desde que había tenido sexo con un hombre, dejando de lado el hecho de dos hombres en una mañana, pero Will la besó y suavemente mordió el arco de su cuello que ella le estaba ofreciendo. Le hizo olvidar el dolor y se centró en el intenso placer.
Ella lo besó en la boca y en la garganta, sacando su lengua para probar su piel. Él se introducía en ella tanto como podía. Will paró y dejó que lo sintiera en su interior, llenándola. Había algo tan íntimo al respecto – sólo tenerlo ahí, siendo una parte de ella. Su pecho vibraba con una profunda emoción por él, por la posibilidad de amor que había entre los dos como una bella estrella brillante.
Entonces él empezó a moverse. Will la folló lentamente, y luego más lento todavía. Su polla se deslizaba dentro y fuera de su cuerpo con lubricada facilidad. Él se apoderó de sus labios y la besó, murmurándole al oído qué bien se sentía dentro de ella, lo guapa que era.
Olivia volvió su cabeza y miró a Mason, que estaba sentado cerca de su espejo alargado. A través del espejó vio cómo el cuerpo de Will se movía sobre ella, cómo las piernas de ella le rodeaban la cintura mientras él empujaba lentamente dentro de su cuerpo. En el fantástico culo de Will se formaban hoyuelos con cada movimiento con el que profundizaba en ella. Sus muslos se abrían en una bienvenida lasciva.
La polla de Mason estaba dura y la había rodeado con una de sus enormes manos. Se acariciaba mirando cómo Will la follaba.
El erotismo del momento la sobrepasaba. Mirar cómo Will la follaba a través del espejo. Saber que Mason también estaba mirando y que estaba excitado. Finalmente, tener la polla de Will entrando y saliendo tan dulcemente de su coño, su respiración áspera en su oído, su cuerpo hundiendo el de ella en el colchón. El placer la quemó y la llevó a un orgasmo que casi la hizo gritar. Su cuerpo se estremeció con las oleadas del clímax. Will siguió entrando y saliendo de su cuerpo, animándola a correrse intensa y largamente.
Ella lo hizo.
Olivia abrió sus piernas y alcanzó con sus manos el culo tan finamente formado de Will, besando cualquier parte de piel que tuviera a su alcance. Finalmente, Will se empuñó fuerte dentro de ella y gimió. Sintió cómo se corría dentro suyo. Él se dejó caer sobre ella y Olivia sintió su corazón bombeando en su pecho al tiempo que su polla saltaba profundamente dentro de ella.
Will se inclinó sobre ella, besando su cara.
Olivia jadeó. “Vosotros dos vais a matarme. No sé si podré manejar a dos hombres” Pero seguro que lo iba a intentar.
Él se río quedamente. “Parece que hasta el momento te las has arreglado bastante bien. La pregunta es ¿cómo vamos Mason y yo a compartirte y no ponernos celosos?”
Will salió de su cuerpo y Olivia protestó. Mason fue hasta ellos y se sentó en la cama. Olivia se alegró de tener una cama king size . Sus párpados cayeron lentamente.
“La hemos agotado, Mason” dijo Will.
Mason gruñó y la levantó de forma que su cabeza se apoyó en la almohada “Estás cansada” dijo ásperamente. “Deberías dormir un poco”
“Estoy bien” respondió, a pesar de que realmente no era así. Era demasiado. La sobrecarga sensitiva la había dejado exhausta. Habían pasado demasiadas cosas ese día y todavía era de la mañana. Cerró los ojos.
“Theo dijo que fuéramos despacio” dijo Will con un tono ligeramente acusatorio.
“Lo sé” dijo Mason “Lo siento”.
Olivia estaba al borde del sueño y se preguntaba sobre qué hablaban. Se estiró y cogió la mano de Mason entre las suyas. “No os vayáis. Tengo miedo” murmuró.
Las grandes manos de Mason le apartaron el pelo a un lado. “No nos vamos a ningún lado, cariño. Nos quedaremos aquí y te protegeremos mientras te echas una cabezada. Cuando te despiertes, seguiremos aquí” Si voz había perdido la aspereza y sonaba amable.
“Mmmmm” fue todo lo que ella pudo decir. Sentía las sábanas enredadas alrededor de ella, y se dejó caer en el sueño, sintiéndose segura por primera vez en mucho tiempo.
Aparentemente no iba a dar más lecciones de pintura.
*************

Cuando Olivia despertó, le llevó un momento darse cuenta de que no había sido un sueño. Sobre todo se lo recordaba su cuerpo. Se sentía deliciosamente dolorida y notaba un hormigueo en partes que no habían sentido desde hacía mucho tiempo.
Emocionalmente, sentía muchas cosas diferentes – confundida y contenta y preocupada… todo al mismo tiempo. Ahora sabía lo que querían decir la expresión “Emociones Revueltas”.
Se quedó tendida por un momento, mirando al techo para reorientarse. El haber estado con Mason y con Will era como si hubiera estado bajo algún tipo de hechizo. Algún tipo de extraño encantamiento había sido tejido a su alrededor y había hecho que ellos fueran irresistibles para ella. Aún no podía creer que había hecho el amor con dos hombres, si no exactamente al mismo tiempo, jodidamente cerca. Creía que estaba bien cuando lo había hecho, tan perfecto, que no había nada en el mundo de lo que avergonzarse.
Pero ahora…
Cerró los ojos y volvió la cara. Vergüenza no era realmente la palabra adecuada para expresar lo que sentía, pero ¿qué tipo de mujer follaba con dos hombres que apenas conocía o a uno después del otro?
Joder, si tuviera la oportunidad, lo volvería a hacer.
Eran las otras cosas las que la preocupaban. Eran las revelaciones que había escuchado antes de que Mason empezara a besarla las que la tenían devanándose los sesos.
Esas revelaciones, combinadas con la intensidad de Mason y Will, eran demasiado para que ella las aceptara en ese momento. Necesitaba un poco de tiempo sola para digerir todo, que Mason y Will se fuera, pero una parte de ella no quería que la dejaran nunca.
Se levantó, se duchó y se vistió. Luego entró en el cuarto de estar y encontró a Mason cocinando algo en la cocina y a Will sentado en la mesa, ojeando un periódico. Parecía que los dos se habían duchado.
Will se volvió hacia ella “Buenos días”
Ella miró por la ventana “Buenas tardes, dices”
“Necesitabas descansar, era obvio”. Mason está haciendo tortillas. “Te has despertado justo a tiempo”
Olía deliciosamente. Su estómago gruñó.
“Limpiamos lo del vaso” dijo Will.
“Gracias” se había olvidado del vaso roto en la cocina.
Will la miró de arriba a abajo, repasando los jeans y la camiseta asedada de color lavanda que llevaba.
“Ven aquí” le dijo con voz ronca.
Dio unos pasos hacia él, y él la sentó en su regazo y la envolvió en sus brazos. Olivia cerró los ojos y se fundió con él, disfrutando del calor de su cuerpo y sintiendo sus fuertes brazos rodeándola.
“Tengo tantas preguntas” dijo mientras se abandonaba contra él.
“Y las responderemos todas” su voz retumbó en su pecho y en ella “¿Has dormido bien?”
Asintió. “No había dormido tan bien desde hacía semanas. Creo que fue porque estabais aquí”.
“Siempre estaremos aquí para ti, Olivia. Bueno, tanto tiempo como tú quieras”
Mason salió de la cocina y puso tres platos de tortilla en la mesa. Olivia se bajó del regazo de Will y se sentó en una silla. Mason se sentó a su lado. Él le dio un beso en los labios y le sonrió antes de coger su tenedor. Olivia se sintió arrollada por la intimidad de la situación. Esta intimidad parecía… natural. Qué extraño sentirse así dos hombres y una mujer.
Ella cogió su tenedor y pinchó un trozo. Los sabores del huevo, los vegetales y el queso explotaron en su boca y gimió. “Esta es la mejor tortilla que he comido nunca. No puedo creer que todo esto estuviera en mi cocina”
“Ah, hablando de tu cocina” dijo Mason
“¿Qué pasa?”
Él miró a Will. “No estamos completamente seguros de que estés a salvo en ella ahora mismo”
Ella perdió repentinamente el apetito. “¿Qué quieres decir?”
“Olivia, los duendes no son fantasmas, son carne y sangre, son reales. Mientras dormías, Will y yo hemos hablado. No hay ninguna razón por la que un duende hubiera debido estar en tu apartamento esta mañana”
“Ninguna buena razón”, añadió Will.
“¿No dijo nada?” preguntó Mason.
Ella negó con la cabeza “Lo vi y eso fue todo. Me desmayé”
“Bueno. Es una buena cosa que no te hiriera. Eras muy vulnerable cuando estabas desmayada”.
Olivia tembló y dejó su tenedor.
“Como no sabemos cuáles son las intenciones del duende, no nos sentimos seguros de dejarte aquí sola”
“Vosotros no os sentís seguros” murmuró Olivia.
“Exactamente. Queremos que vengas a vivir con nosotros. Podemos irnos a donde Will durante un tiempo”.
La sorpresa recorrió su cuerpo. “Es demasiado pronto para eso, ¿no creéis?”
“Sé que todo esto ha sido mucho para ti, pero necesitamos mantenerte segura”
“He sobrevivido hasta ahora sin vuestra ayuda” Ella exhaló su aliento, en parte por fatiga y en parte por enfado “Esto es todo excesivo y demasiado pronto”.
“Pensé que estarías feliz por salir de aquí, por no pasar las noches sola”
“¡Pero casi no os conozco!!” dijo subiendo la voz. Su enfado venía del miedo, reconoció. Se sentía como si estuviera en un tren fuera de control.
“Acabas de tener sexo con nosotros” la retó Mason.
“Tú…” soltó ella. Olivia se levantó, pero Will puso una mano en su cintura, parándola.
“Relajaos” Dijo Will “Olivia, contempla esto como una oportunidad para conocernos mejor. Mason, calla de una puta vez”
Ella sólo miraba al suelo con las mejillas enrojecidas.
“Dormirás mejor, Olivia” le dijo amablemente “Nosotros también sabiendo que estás a salvo”
Ella lo miró a sus ojos verdes mientras sopesaba sus opciones “Si lo hago, iré en contra de mi sano juicio” respondió.
Will acarició con su pulgar la parte interior de su cintura, haciéndola temblar con un repentino deseo “Lo intentamos y haremos que merezca la pena” respondió él suavemente.
Olivia se lamió los labios, sintiendo el deseo arremolinándose por su cuerpo al darse cuenta de la intención que había en esas palabras. “¿Podéis darme al menos el día de hoy de tiempo? Volved esta tarde y me iré con vosotros. Sólo necesito pasar el día sola para recomponer un poco mi cabeza”
“Oh, bueno” comenzó Will. Miró a Mason “Dudo mucho que el duende se mueva durante el día. Es débil durante las horas de luz”
Mason fue hasta ella y le acarició la mejilla con la mano “El día de hoy es tuyo, pero esta noche eres nuestra. Esta noche accederás a estar bajo nuestra protección y aceptarás nuestro amor”
Ella tragó saliva por la nota de control en su voz y la oscura mirada de sus ojos. Olivia asistió “Hecho”
Mason dio un paso atrás. “Así podremos investigar durante el día quién te visitó esta mañana”
El timbre de la puerta sonó, haciendo que Olivia saltase. Antes de abrir, miró por la mirilla “Mira” saludó cuando abrió la puerta.
“Hola, Liv” Mira echó un vistazo al apartamento cuando escuchó las voces de Will y Mason “¿Vengo en mal momento?”
“No. Acabamos de finalizar una clase de pintura. ¿Recuerdas a Will y Mason del club hace unas semanas?”
Los labios de Mira se elevaron con una sonrisita. Hizo un gesto de olisquear “¿Siempre cocinas para ellos… el desayuno después de una clase, Liv?”
Olivia sintió que se sonrojaba “No, yo….”
“He traído a alguien para verte” La interrumpió Mira. Tiró del brazo de alguien que había estado esperado a la izquierda de la puerta. “Brandon”
En el comedor, Will y Mason pararon de hablar. Por un momento todo se quedó en silencio. ¿Sabrían ellos que había estado prometida?
Brandon se quedó allí con las manos metidas en los bolsillos de sus jeans. Un mechón de su cabello rubio había caído sobre uno de sus ojos marrones. Él lo apartó e hizo una mueca “Hola, Olivia”
Joder. Esto era exactamente lo que ella no necesitaba.
“Mira insistió en que viniera a verte” dijo Brandon “Dice que has estado un poco depre”.
Olivia mató con la mirada a Mira. Más que nada porque Mira no entendió por qué había Olivia roto su compromiso y estaba intentando hacer de celestina. Olivia suspiró. Su mejor amiga intentaba ayudarla pero no había acertado. Le agradecía que se preocupara por ella. Deseaba poder compartir con su mejor amiga lo que le estaba pasando. De todas formas, esto no venía a cuento.
Olivia cortésmente les invitó a entrar y les guió al cuarto de estar para presentarlos. Will y Mason estaban limpiando la mesa. Se presentaron a Brandon con una tensión evidente. ¿Estaban celosos?
“No hay cosas de pintar por ahí, Olivia” mencionó Mira con forzada levedad.
Olivia se apretó los dedos de tal forma que le dolió. “Los acabo de quitar, Mira” respondió con un suave tono de voz.
“Ajá”
Se quedaron ahí parados en un silencio violento, hasta que Mason y Will se despidieron “Te vemos esta noche” dijo Will apretando su brazo. Echó un vistazo a Mira pero le mantuvo la mirada a Brandon “La vamos a llevar a cenar” explicó.
Mira los observó marcharse con una mirada apreciativa. Entonces se volvió y siguió con su intento. “Mejor me voy” dijo
“¿Irte?” ¿Dejarme sola con Brandon? No seas tonta. Acabas de llegar, Mira. ¿No quieres beber algo? ¿Café, una cocacola?” Un buen vaso de whisky pensó ella.
Podría necesitar uno.
Mira fue hacia la puerta. “No, tengo que irme. Tengo una hora en la peluquería” sonaba complacida consigo misma.
Olivia la siguió hasta la puerta “Bien” dijo entre dientes “Te llamo luego” Oh, desde luego que la llamaría.
Con una sonrisa de haber ganado, Mira se fue, cerrando la puerta tras ella.
Y dejándola a solas con su antiguo prometido, un hombre al que ella no tenía nada que decirle. Bueno, nada realmente sano.
Olivia volvió lentamente al cuarto de estar y se sentó en el sofá. Brandon se había sentado en una de las sillas. “¿Quieres tomar algo?” le preguntó.
Él negó con la cabeza.
Se quedaron en silencio.
“Ha pasado mucho tiempo” comentó ella con una sonrisa.
“Dos años” dijo él. Dos años desde que ella le devolvió el anillo. No había sido porque no le tuviera cariño. Se lo tenía. Pero tener cariño a alguien no era lo mismo que amor, y Olivia no quería unir su vida a alguien por algo menor que el poderoso y sobrecogedor amor.
“¿Qué tal te ha ido?” le preguntó, mirando muy interesada uno de sus calcetines rosas y azules.
“Bien, Olivia. Todavía trabajo en Heinshaw y Wainwright. Fue el broker del año del año pasado”
“Eso es fantástico” contestó ella con sinceridad “Me alegro de que te vaya bien”
“A pesar de todo, te he echado de menos” dijo rápidamente “Cuando Mira me contó que estabas un poco baja de moral y que estaba preocupada por ti, yo también me preocupé. Nunca he dejado de preocuparme por ti”
Olivia observaba su pie. Dios, esto era muy duro. Levantó la vista para mirarle “Yo también me preocupo por ti, pero…”
“Pensé que quizás algo había cambiado” le interrumpió él “Que quizás había un lugar en tu vida para mi ahora” Él se movió, arrodillándose a sus pies y forzándola a mirarle “Quiero una segunda oportunidad contigo, Olivia. Una segunda oportunidad para hacerte feliz”
Olivia cerró los ojos un momento. ¿Iba a tener que romperle su corazón una segunda vez? Eso parecía. Abrió los ojos y lo miró “Mi vida ha cambiado, Brandon” Ella pensó en los fantasmas, los duendes, el cambia-formas medio dragón y el medio hada. “Pero eso no significa que las cosas sean menos complicadas. De hecho, mi vida es más complicada”
“Olivia…”
“Brandon. Sé que Mira no lo hizo con mala intención, lo de traerte aquí. Siempre le gustaste y nunca entendió por qué rompí contigo. Ha visto lo triste que he estado últimamente y pensó que quizás podríamos volver ahora que ya han pasado dos años” Ella hizo una pausa y siguió con valentía “Pero ahora es incluso un momento peor que hace dos años”
Brandon se sentó en el suelo, vencido “¿Te estás viendo con alguien?”
Olivia se tomó un momento para responder. “Estoy comenzando con una nueva relación” dijo cuidadosamente “No sé a dónde me va a llevar”.
“Esos dos hombres” su voz se había vuelto fría “Por favor, Olivia, no me digas que estás viendo a dos hombres a la vez”
Olivia se tensó. ¿Cómo había podido adivinarlo?
“Un hombre reconoce la mirada de reto en otro hombre” dijo él, quizás leyendo la sorpresa en el rostro de ella. “No les gusté. Era como si pensaran que estaba invadiendo su territorio o algo así. Fue evidente”
“No sé qué decir”
Brandon se levantó “¿Qué coño te ha pasado, Olivia?” Preguntó con voz áspera. Era mitad una pregunta, mitad una acusación. “¿Dos hombres? ¿Dos hombres a la vez?” La repulsión se dejaba ir en su voz.
De repente ella se sintió sucia. ¿Qué tipo de mujer permitía que dos hombres diferentes tuvieran sexo con ella en un sólo día? Una puta, ése era el tipo de mujer. Olivia dio un respingo ante las palabras de Brandon y lo que subyacía en ellas.
“Joder” continuó Brandon dirigiéndose hacia la cocina “Lo sospeché en cuanto vi las miradas de esos dos hombres, pero ahora ya lo sé con seguridad” Brandon golpeó la pared de la cocina y se volvió hacia ella. Sus ojos brillaban con enfado, con celos.
A Olivia se le llenaron los ojos de lágrimas. Parpadeó para quitárselas y vio que la mirada en el rostro de Brandon se había suavizado.
Él se acercó hasta ella y se arrodilló de nuevo a su lado “Mira, Olivia, no se qué coño está pasando contigo ahora mismo, pero sabes que sigo enamorado de ti. No hay forma de que seas feliz durmiendo con dos hombres al mismo tiempo” Lo hizo sonar como algo sucio, como si ella estuviera prostituyéndose. “No sé por qué lo haces, si es poligamia o… algo diferente. No voy a preguntar, tampoco”
Él sacó una tarjeta del bolsillo trasero del pantalón. “Si cambiaras de idea y quieres una segunda oportunidad, llámame”
Con los dedos dormidos y ligeramente temblorosos, ella cogió su tarjeta. Un poco después la puerta de entrada se cerró, dejándola sola.
Él lo había dicho como si lo que ella compartía con Mason y Will, ese principio en la relación que tenía con ellos, fuera algo sucio y equivocado. Quizás la mayor parte de la sociedad, al menos la de la humana, pensarían así.
Pero no importaba qué sociedad fuera. Sólo importaba cómo se sentían ella, Will y Mason. Ella, por una vez, no pensaba que fuera inmoral o sucio. Excitante, sí. Nuevo y diferente, desde luego. ¿Cómo el sentir afecto por ellos, sentirse protegida y cuidada podría estar mal o ser sucio? Incluso ahora, al principio de su relación que podía seguir o no, ella sentía los primeros síntomas de amor por Will y Mason.
Eran tres adultos de acuerdo. Lo que ellos compartieran, no estaba mal o era innatural; era simplemente diferente y no tradicional. A ella no le importaba lo que Brandon pensara. No le importaba lo que pudiera pensar nadie.
Echó un vistazo a la tarjeta en su mano. Brandon no tenía mala intención, igual que Mira, pero no iba a dejar que sus opiniones la alejaran de la verdad que ella sentía en su corazón.
“Lo siento Brandon. Parece ser que no tenemos que estar juntos” susurró, y arrugó la tarjeta en su mano “Creo sinceramente que ya me he decidido. Dos veces”`

CAPÍTULO 6

Después de la caída del sol, Olivia empacó algunas de sus ropas y se fue con Will y Mason. El nerviosismo rizaba en su boca del estómago. No es que no se fiara de Will y Mason, porque lo hacía. Pero los conocía hacía tan poco tiempo y habían pasado tantas cosas. Ella sentía que necesitaba un poco de espacio para respirar, para pensar. Si vivía con ellos, sabía que no tendría mucho de eso.
Ella estaba en el sedán de lujo de Will. Mason montó detrás de ellos en su moto.
Will la miró, ella estaba sentada en el asiento de atrás. “No te preocupes, es una casa grande. Si deseas estar sola un rato, allí podrás hacerlo”.
“¿Estás leyendo mi mente o algo así?”
Él sonrió. -No, pero recuerda que podemos percibir tu estado de ánimo. De todos modos, se trata de una inferencia fácil de hacer después de lo que dijiste en el almuerzo. Estamos casi en mi casa, es a la vuelta de la esquina”.
“No es nada personal, es sólo que me siento un poco abrumada”.
“Eso es comprensible. Entonces, ¿cómo te fue con Fulano-se-llame… Brandon, esta tarde?
Olivia ocultó una sonrisa ante el tono de celos en la voz de Will. “Bien. Estábamos comprometidos, y yo rompí con él hace unos dos años. Él es un hombre muy agradable. Es inteligente, divertido, guapo y tiene una acción que negocia con éxito la carrera, pero sólo… no sé, supongo que no lo amaba con la misma pasión que yo esperaba tener con el hombre con quien pasara el resto de mi vida. ”
“¿O los hombres?”
Olivia sonrió. “O los hombres, ¡oh, Dios mío!” Doblaron la esquina y la casa de Will estaba a la vista. Se encontraba en un callejón sin salida en un barrio tranquilo lleno de árboles y casas señoriales. La casa de Will era más mansión que casa. Era enorme, y cubierta de hiedra. Estaba oscuro y todas las luces brillaban sobre la propiedad de hermosos jardines y alumbrando la estructura. “¿Esa es tu casa?”
Will asintió y sonrió. “No sería algo que me pico, pero se traspasó a mí a través de mi familia. No puedo resignarme a vender. Tiene un valor sentimental, supongo, aunque es una monstruosidad. ”
“¿Tu familia?”
Will asintió. “Dinero viejo. Son humanos y Tylwyth Teg que llevan casados desde hace siglos. La familia de mi madre vino a Estados Unidos desde Inglaterra hacia fines del 1500. Mi familia siempre ha sido rica. Como dije, esta casa no es mía, pero es de la familia, así que la mantuve cuando me fue legada”.
Se acercaron a la puerta cerrada y vieron la corredera abierta. Se facilitó el coche por el camino circular y se detuvo delante de la casa.
Olivia bajó del coche, sopesando su mochila con ella. Trató de no bostezar, pero no podía evitarlo.
Mason se detuvo en su moto detrás de ellos. Se bajó y caminó hacia ella, sonriendo. “Enorme, ¿no?”
Ella asintió.
“Es por eso que elegimos la casa de Will. Sólo tengo un piso de soltero”.
“¿Hay empleados?”-Preguntó ella, todavía con un poco de temor.
Mason se rió. “No. Eso es bueno. Más privacidad para nosotros. ”
Olivia tembló un poco ante el comentario y el significado detrás de él y se dejó guiar hasta la escalinata y el interior.
El vestíbulo era de mármol, pero de alguna manera, parecía no ser tan frío como el mármol debería ser. Will cogió su mochila mientras estaba allí. “Así que supongo que no tienes que trabajar para vivir, entonces?”, Preguntó.
“Hago lo que hago por vocación, no por el dinero, aunque no es malo. Mason lo hace por la misma razón. ”
“Así que, cuando dijisteis que trabajabais protegiendo los activos de una determinada organización, ¿qué significa realmente?”
“Mason y yo somos soldados en la guerra siempre presente entre los duendes y mi pueblo, Tylwyth Teg. Trabajamos para proteger el Tylwyth Teg”.
Ella asintió. “Yo sospechaba que podría ser algo como eso.”
“Somos llamados guerreros Gaelan, una orden antigua que data del comienzo de la guerra, que ha jurado defender la Tylwyth Teg. Mason y yo somos un equipo, una asociación”.
“Gaelan”, repitió, con la boca formando la palabra desconocida. “Si son en parte Fae y pueden ver a través de glamour duende, ¿qué hacen conmigo?”
“Vamos a hablar de todo eso más tarde, Olivia. No aquí en el hall de entrada cuando ni siquiera has tenido tiempo para desempacar todavía. Ven, déjame enseñártelo todo”.
Will la condujo a través de una sucesión de habitaciones, cada una más fabulosa que la anterior. Mason se arrastraba detrás de ellos, probablemente ya muy familiarizado con residencia de Will.
La habitación familiar estaba repleta de equipos sofisticados de entretenimiento de arte llenas de una tierra de ensueño de la electrónica de consumo, un capricho de aspecto ordenador y sus accesorios de pie en una esquina, y mullido, cómodo sofás y sillas en busca de la dispersa habitación. Parecía que, de todas las habitaciones, este era el sitio en el que Will pasaba la mayor parte de su tiempo. El resto de las habitaciones tenían una sensación de antigüedad, como si hubieran sido decoradas por otra mano.
Había una enorme piscina cubierta con un techo retráctil. La habitación estaba llena de puertas correderas de cristal que daban al patio parecido a un parque. A un lado había una fila de parrillas de barbacoa. Varias mesas con sillas estaban situadas en un extremo. El otro extremo era una pared de cristal que daba en dos pisos de la mansión. Más allá de las puertas correderas de cristal aparecía una interminable extensión de cuidado césped que Will le dijo que se extendía en un bosque considerable con un lago.
La llevaron a la cocina mientras ella se abría ante las obras de arte y esculturas por las que pasaban. La cocina era enorme y llena hasta el borde con electrodomésticos de acero inoxidable. Una isla central dominaba el centro de la habitación y ollas de cobre, utensilios y copas de vino colgaban encima de ella.
Desde la parte trasera de la cocina, Will les llevó hasta lo que era probable las escaleras del servicio. Terminaron en un largo corredor.
“Como puedes ver,” dijo Will. “Tenemos un montón de habitaciones.” Abrió una puerta que daba a lujosa habitación decorada tonos melocotón y crema. Un cuarto de niños con una gran cama con dosel dominando el centro de la habitación. “Pensé que como este, Olivia.”
Ella entró en la habitación, estudió los muebles de caoba, la chimenea y la puerta que parecía conducir a un baño privado. “Es magnífico. Es más grande que mi apartamento.”
Will se acercó y abrió las cortinas de nuevo, revelando un balcón con una vista de los motivos. El verde, césped bien cuidado se extendía hasta donde se podía ver, salpicado por un estanque. “Pensé que te gustaría la vista.”
“Wow, es hermoso. Gracias. Pero ¿dónde os quedaréis vosotros? ”
“Mi dormitorio está al otro lado de éste. Mason se quedará en la de al lado.
Queríamos darte un poco de espacio para respirar, pero creo que puedo hablar tanto por mi como por Mason cuando digo que espero que te decidas a pasar algunas noches con uno de nosotros”.
Olivia miró entre los dos hombres, al ver por primera vez lo difícil que puede ser. Cuidó a los dos. Contra todas las nociones de la sociedad de la forma normal de los noviazgos se suponía que el progreso -si es un noviazgo del qué se trataba preocuparse por estos dos hombres. Esto podría ser muy complicado, muy rápido. ¿Cómo podía haber un equilibrio entre dos hombres al mismo tiempo? Ella no quería menos a ninguno de ellos.
Por el momento, con su mente dando vueltas, sólo podía asentir y decir: “Bien.” Había mucho que pensar, tantas preguntas para encontrar respuestas.
El rostro de Will se oscureció por su fría respuesta.
“Quiero decir” -se corrigió rápidamente, “Yo no sé cómo va a funcionar. Todavía estoy aturdida por el hecho de que dos incluso me quiere. Quiero decir, que ambos están magníficos,” demasiado efusiva, “y yo soy… yo. ”
Mason caminó hacia ella y la condujo a sentarse en el sofá pequeño en el extremo de la cama. Se sentó a su lado. Will se acercó y se sentó en el otro lado.
“Olivia”, dijo Mason en su voz baja, profunda. “Nuestro vínculo, y me refiero a los tres de nosotros, es muy profundo. Tú eres… especial para nosotros de una manera que vamos a explicar en profundidad cuando sientas que podría estar dispuesta a absorber la información. Will y yo no son homosexuales, sin embargo, compartimos un vínculo que pasa a través de ti. Will y yo somos buenos amigos y durante un tiempo muy largo. Vamos a tener que aprender a compartirte, es decir, si vas a estar con nosotros. No estoy diciendo que no va a ser duro, que a veces no puede ser… difícil. Creo, sin embargo, que podemos hacer este trabajo”
“Vas a tener que darme tiempo. Tengo que asimilar todo lo que ha ocurrido”, contestó en voz baja. “Pero… me siento muy atraída por los dos. Creo que lo he demostrado esta mañana”.
Will le inclinó la cabeza hacia él y le dio un lento beso en los labios. “Puedes tomarte tu tiempo, Olivia,” murmuró contra su boca. Bajó la voz: “Sólo sabemos que te queremos, y queremos que estés bien. Que sepas que mientras estés en esta casa, no vamos a ser capaces de resistirnos a ti. Por favor, no esperes que actuemos como si no nos afectara. ”
Olivia sintió el calor de su sangre en el beso. Su respiración profunda como su cuerpo respondió. ¿Quién era un chasco? Ella no tenía las defensas adecuadas contra cualquiera de estos hombres.
“Yo… no,” se las arregló. Ella no fue afectada, ella misma.
Will y Mason se levantaron y fueron hacia la puerta. “Vamos a dejar que resuelvas”, dijo Will. Cerró la puerta tras él. “Vamos a dejarte solo esta noche, para que así puedas obtener tu orientación. Si tienes hambre, ven a abajo. ”
“Gracias”, respondió ella y los vio cerca de la puerta detrás de sí mismos.
Olivia se sentó por un momento, ordenando sus pensamientos y tratando de luchar contra el deseo sexual oscuro que había vertido en su propio cuerpo con el beso de Will. Después de un momento, se levantó y sin cerrar su mochila, puso la ropa en el armario de caoba que estaba junto a la chimenea.

Luego se metió en la cama y puso su cabeza sobre la almohada. ¡Ah, la cama era tan cómoda, la almohada tan suave! Cerró los ojos, sintiendo su cuerpo relajarse. Estar en esta casa la hacía sentirse protegida y segura.
Debía haberse quedado dormida, porque lo siguiente que supo era que estaba abriendo los ojos al sol que entraba por la ventana. Frunció el ceño, se estiró y se dio la vuelta. Fue la mejor noche de sueño que había tenido en años.
Al mirar hacia abajo, se dio cuenta de que alguien la había desnudado y le alivió mirar debajo de las mantas. Will o Mason habían ido a comprobarla y la encontraron durmiendo. Olivia hizo una mueca. Esperaba no haber roncado o babeado en la almohada o algo así.
Después de una ducha caliente, se vistió y salió en busca de Will y Mason, pero rápidamente se perdió en la enorme casa. En poco tiempo se encontró en la piscina cubierta. Sus pasos resonaron en la sala mientras caminaba junto a él. El agua parecía tan invitadora. Se arrodilló y metió la mano. Estaba demasiado caliente.
Sería tan relajante poder nadar. Sus músculos estaban tensos con el estrés a pesar de su noche de sueño reparador. Ella se encogió de hombros. Bueno, ¿Will no le había dicho que podría utilizar todo lo que quisiera? Ella no tenía un bañador, pero eso no era un problema. Ya la habían visto desnuda y los tres eran los únicos en la casa.
Olivia se quitó su ropa, dejándola sobre una silla que estaba cerca de la bañera de hidromasaje, y caminó lentamente por las escaleras hacia la piscina climatizada. El agua caliente se cerró sobre su cuerpo como un reconfortante abrazo. Ella dejó escapar un profundo suspiro de relajación, y comenzó a dar vueltas, disfrutando de la sensación de el murmullo del agua a lo largo de la longitud de su cuerpo desnudo. Como una nutria, se zambulló y nadó, perdiendo la noción del tiempo.
Mientras chapoteaba a través del agua, con los ojos cerrados, oyó un chapoteo en el otro extremo de la piscina y abrió los ojos para descubrir a Will nadando hacia ella bajo el agua en un arco suave, sin olas.
Se rompió la superficie del agua en frente de ella, las gotas de agua brillantes en su cabello y en su rostro. Él sonrió. Su sonrisa siempre la desarmaba, le hizo aletear el estómago. “Veo que encontraste a la piscina.”
“Me perdí en tu casa monstruosamente enorme, Will. Temía que iba a morir aquí y en cincuenta años alguien encontraría mis blanqueados huesos.”
“Te he descubierto antes de eso, por suerte. Incluso te encontré vestida de una de las formas que más me gusta.”
“Así que tal vez tu eres el que encuentra mis huesos?” Bromeó.
Se echó a reír. “Eso es seguro. No puedo tener suficiente de ti, tampoco puede Mason. ”
“¿Dónde está Mason, de todos modos? Cada vez que aparece, generalmente está justo detrás de ti. ”
“Está por aquí. Pensó que tu y yo podríamos estar un rato a solas”.
“Generoso de su parte.”
“¡Oh, confía en mí! Se espera que yo haga lo mismo por él más tarde. Es la única manera de que esta situación complicada vaya a funcionar. ¿Cómo te sientes, Olivia?”
“¿Te refieres a vosotros dos?” Ella se encogió de hombros. “Ahora mismo me estoy tomando un momento a la vez. Han sucedido tantas cosas en el último día que me duele demasiado la cabeza para pensar en todo al mismo tiempo.”
“¿Hay algo bueno que ha pasado?”
Ella sonrió. “¿Estás pescando, Will? Porque si deseas pescar… bueno, entonces…” Sintiéndose juguetona, ella se sumergió bajo el agua y lo empujó, surcando el agua hacia el extremo opuesto de la piscina.
Olivia dejó que la persiguiera durante un tiempo antes de finalmente permitir que sus brazos calientes se cerraran a su alrededor. Riendo, se dio la vuelta en sus brazos y envolvió sus piernas alrededor de su cintura. Sus cuerpos cayeron juntos seductoramente bajo el agua. Ambos estaban respirando con dificultad por el ejercicio.
Olivia apretó la boca a sus labios para que pudiera sentir y oír las palabras que dijo. “Dos cosas buenas me han sucedido, Will,” susurró ella. “En medio de todos los trastornos y los giros extraños en mi vida, dos cosas buenas me han ocurrido”.
Hambriento, Will le dio un beso con la boca abierta. Estaban cerca de una de las escaleras y le apretó de nuevo contra ellas, clavando su cuerpo debajo de él y frotando su polla dura en contra de la oferta, expuesta carne de su coño. Estaban a mitad de camino fuera del agua, pero Olivia no se sentía el frío en su cuerpo mojado. Se había calentado el aire a su alrededor.
Rompió el beso y se trasladó a sus pechos, reduciendo así los pezones con la lengua y raspando los dientes contra los sensibles picos de manera que la hizo estremecerse y humedecerse para él.
Olivia entrelazados los dedos en su pelo y arqueó la espalda, sintiendo como el agua lamía ambos lados de su cuerpo. “Todo lo que tienes que hacer es darme un beso, Will,” se quejaba. “Bésame y te quiero.”
“Definitivamente quiero darte un beso, Olivia,”, respondió. Se agarró a su cintura. “¿Moverse hacia arriba un par de escaleras?”
Ella hizo lo que le preguntó, moviendo el coño hasta estar fuera del agua, aunque las suaves olas todavía llegaban hasta sus espinillas.
Él se agarró a sus rodillas y empujo hacia arriba y fuera, así que estaba completamente desnuda a su vista. La sostuvo allí, mirando a sus anchas en su brillante coño mojado, excitado. Olivia gimió. Se sentía deliciosamente vulnerable a él de esta manera.
“Eres tan hermosa”, Will murmuró. “Tienes un coñito tan bonito, Olivia, y quiero besar cada centímetro de él. ¿Sabes lo que voy a hacer contigo? ”
Olivia apenas podía formar unas las palabras. Podía sentir sus jugos goteando fuera y corriendo por la cara interna de su muslo. Sacudió la cabeza.
“Voy a extender estos lindos labios rosas separándolos. Te voy a abrir para mi lengua. Voy lamerte y chuparte hasta que grites” Bajó la boca hacia ella como si estuviera muerto de hambre, lamiendo la longitud de su sexo, con movimientos largos. Utilizó la lengua por y entre todos sus pliegues.
Olivia se retorcía, pero Will mantenía sujetas sus rodillas para que no pudiera alejarse… no es que ella quisiera estar en cualquier otro lugar sino bajo los labios de Will.
Will retiró sus labios en su boca y probó la entrada de su coño con la punta de la lengua. Luego se trasladó rodeando su clítoris y acariciándolo. El placer explotó desde ese punto de su cuerpo, expandiéndose en hormigueos a través de ella.
Olivia lo miraba a lo largo de su cuerpo, observando su cabeza entre sus muslos, mientras trabajaba su orgasmo. Él deslizó su lengua profundamente dentro de su coño entrando y saliendo. Sus caderas se movieron involuntariamente. Ella gimió y dejó caer la cabeza hacia atrás, disfrutando de la orientación de su lengua hábil dentro y fuera de su cuerpo.
Sus dedos se clavaron en la carne de sus hombros, cuando su lengua la raspó. Él gimió profundamente en su garganta y le dio un tirón acercándola más a su boca, como si no tuviera suficiente de ella.
Levantó la cabeza y sus ojos se veían más oscuros de lo normal, las pupilas dilatadas. “Mmmm, Olivia. Que sabor tan dulce. Un hombre puede volverse adicto a tu gusto. He querido hacer esto desde que vi a Mason hacerlo ayer” En esta posición, la tenía completamente a su merced y extendida. Bajó la boca a su clítoris y lo chupó sin descanso hasta que el pedacito de carne despertó, haciendo a Olivia gemir y gritar su nombre.
Olivia vislumbró movimiento en el segundo piso, a través de la pared de vidrio que separaba la piscina de la casa. Allí, totalmente vestido de negro, estaba Mason. Estaba mirándolos desde arriba. Su mirada la capturó y tomó de ella mientras Will metió un dedo dentro suyo y la agarró pegando sus labios a su clítoris.
Su punto culminante llegó rápido y duro. La mirada de Mason sobre ella cayó sobre su cuerpo. Olivia inclinó la cabeza hacia atrás y gimió. Cuando los espasmos pasaron, levantó la cabeza. Mason se había ido.
Olivia se levantó y empujó a Will de espaldas a la escalera. Pasó las manos sobre el pecho poderoso, arrastrando detrás su lengua y dejando pequeños besos en la piel. Olivia trabajó a su manera abajo de su abdomen plano, sobre sus caderas y su fuerte polla erecta. Se burlaban de los huevos y del eje con los dedos mientras suavemente lamió la cabeza sin problemas.
“Ah, sí, Olivia,” Will respiraba. El puño de sus manos sobre su cabello mientras ella deslizaba su lengua más allá de la cabeza de su polla y tiró de él en los recovecos de su boca. El cuerpo de Will se tensó por debajo de ella y ella sabía que él luchó contra el impulso de correrse en su boca.
“No estoy hecha de cristal”, murmuró. Para demostrarlo, relajó los músculos en la parte posterior de su garganta y tragó la cabeza de su polla.
“Mierda”, Will gimió. La pelvis y la boca encontraron un ritmo tranquilo. La base de su polla brillaba húmedamente con su saliva con cada movimiento hacia el exterior. Por último, el cuerpo de Will se tensó y estalló en el clímax. Gritó su nombre mientras derramaba su esperma en la parte posterior de su garganta.
Dando una lamida persistente sobre su eje, ella acomodó su cuerpo a horcajadas de él. Will empujó dentro de su cuerpo y apretó la mano a su nuca, llevándola a su boca con un beso. Ellos podrían probarse entre sí en sus lenguas.
Will juntó su frente a la suya. “Tengo que estar dentro de ti, amor”, susurró. “Necesito sentirte”.
“Me encantaría que estuvieras allí”, respondió ella. Incluso la mitad flácida del hombre se sentía bien.
“Tienes una boca muy hábil, mujer. Me hiciste ver las estrellas”.
Ella sonrió. “Igualmente”.
“Mason estaba aquí.”
Ella se estremeció. Probablemente había estado allí todo el tiempo. “Le gusta ver, ¿no?”
“Y a ti te gusta ser observada. Es una buena combinación, ¿no te parece? ”
“Creo que nosotros tres podemos ser una buena combinación.” Olivia apoyó la cabeza sobre su pecho y le acarició el cabello.
“Espero que sí, mi amorcito. Espero que sí. ”
Después de unos minutos, salieron de la piscina, secándose con la toalla y vistiéndose. Las piernas de Olivia se sentían como una gelatina después del encuentro erótico con Will. Le cogió de la mano y la llevó por toda la casa a la sala de familia, tomándole el pelo sobre dejar un rastro de sus migas de pan para poder encontrar su camino de regreso a su habitación.
Mason estaba en la habitación de familiar, desplomado en una silla y leyendo una revista sobre motos. Miró hacia arriba cuando llegaron y se centró en Olivia con un brillo depredador en los ojos. Olivia podía ver que los beneficios de tener dos hombres grandes, pero la cosa iba a tener un montón de trabajo.
Especialmente con los hombres cuyo libido parecía funcionar tan caliente y duro como la de Will y Mason.
Por supuesto, realmente no era una situación de mucha desventaja.
Debido a que sólo había tenido tiempo a solas con Will, fue junto a Mason y se sentó en su regazo. Sus brazos la rodeaban protectores, el cuero negro de su chaqueta crujió con el movimiento. Se instaló en él y cerró los ojos por un momento, disfrutando del olor de su colonia, el sonido de su respiración y el latido de su corazón.
Will se sentó en el brazo del sofá. “Mason salió ayer por la noche mientras dormías y realizó algunas investigaciones.”
“Entonces, dijo, sentada en el regazo de Mason. ¿Alguna noticia sobre el duende que me visitó? ”
Mason pasó los dedos por el cabello. “Tal vez”, respondió él. “Tenemos una ventaja por lo menos. Sabemos que saben que eres nuestra tercera, la culminación de nuestra tríada Gaelan. No estamos seguros de cómo se enteraron de esta información, pero las filtraciones en la estructura de la Teg Tylwyth a veces ocurren. En cualquier caso, no están satisfechos de que otra tríada se está formando. Es posible que el duende se acercara para avisarte de que te mantuvieras lejos de nosotros”
“¿Qué, quieres decir que me iba a amenazar para no unirme contigo?”
Will asintió con la cabeza. “Cada tríada hace que el Teg Tylwyth sea más fuerte, Olivia. Tú necesitas estar capacitada y los tres tendremos que aprender a trabajar juntos para obtener una mayor ventaja. Lo que llevará algún tiempo, años, de hecho. Pero una vez que eso ocurra, vamos a ser otra arma poderosa para su uso en la guerra”.
Guerra. Se mordió la lengua. No era su guerra, aunque ella era parte Tylwyth Teg.
-Entonces, ¿por qué no me mata el duende? Eso definitivamente me impediría unirme con vosotros”
Mason hizo una breve risa que sonó brutal. “Ellos saben más que eso. Si te hubiera hecho daño, sabía que habría muerto en poco tiempo. Daríamos caza a cualquier duende que te hiciera daño, y sin preocuparnos por ninguna de las reglas del combate, cuando los encontráramos”.
“Pero eso no significa que no le hará daño en el futuro”, continuó Will. “Si ellos deciden que nuestra tríada puede un día ser demasiado poderosa se verán obligados a tomar medidas drásticas. Van a ir por ti, Olivia, ya que eres el más débil de nosotros ahora mismo. Es bueno que vinieras aquí. Estás a salvo entre estas paredes.”
Ella frunció los labios, absorbiendo el significado de sus palabras. “Soy una prisionera, quieres decir”, dijo finalmente. Hubo un tono acerado en su voz.
Mason la obligó a bajar la cabeza y la besó hasta que ella no pudo sentir sus rodillas, hasta que se olvidó de su enojo. “Sólo hasta que resolvamos esto.” Su voz era baja. “Vamos a hacer que te guste estar presa, Olivia.”
“No tengo ninguna duda”, respondió ella sin aliento. Entonces, más fuerte, “¿Así que no me dejaran salir?”
Silencio.
“Es para su protección, Olivia,” dijo Will, finalmente.
“¿Y si decido que no quiero ser un preso? ¿Si decido irme? ”
“Nosotros te rastreamos, te traeremos de vuelta y golpearemos tu precioso culo”, gruñó Mason.
“Tu debes saber que este es el mejor curso de acción para ti”, continuó Will tratando de ser un poco más diplomático. “También debes saber que las salidas están bien protegidas. No saldrás sin que nosotros lo sepamos. Las paredes y puertas que rodean la propiedad tienen veinte pies de alto y hay un sistema de alarma”.
Olivia se puso rígida y se lev